Quizá seamos

¿Duermes?
Me parecía que dormías…
Partió tu calma en retirada
intuyendo mis pisadas que se acercaban,
lentamente.
Intenté rozarte pero ya era tarde,
tu cuerpo blanco giró sobre la luz,
cruzaste la estancia y casi no te vi.
Me quedé pensando,
en tus ojos, que no me miraron
y estaban yermos, secos, apagados,
con la niebla cubriéndolos.
Dejaron de ser dos lagos verdes
que sobrevolaron las libélulas de la vida.
Me quedé pensando,
en el sonido denso y adormecedor de tu voz,
cuando andando, subíamos por los caminos
del bosque enamorado de la lluvia.
Qué solos están pienso, ahora,
sus piedras consumidas,
las hojas que han hecho lecho, sólo tierra son,
sólo tierra mojada, pero no como ayer.
Y en la ausencia tú y yo, quizá,
seamos lánguidamente,
el recuerdo que faltaba.
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