Hay quien no se rinde

Hay quien no se rinde
y se reinventa cada vez que despierta.
Nace una sonrisa como una grieta,
que se abre paso y cruza este universo
sembrado de nombres antiguos y diferencias,
de fronteras, de piedras caídas y deshechas,
de dialectos y platos de especias olorosas.
Dónde empiezas tú, dónde acabo yo.
Y tú creías,
- mirabas atrás y te hallabas hundido,
como si todo el peso del mundo durmiera sobre ti-
pero ya no vuelves la vista.
Ahora miras como se abre el camino
y el dolor de entonces hilvana hoy con delicadeza,
los rotos de una felicidad aniñada
que se despereza ante una ventana abierta.
No, no hay nada de malo en haber perdido,
porque aún crece en tu pecho la verde hiedra
que añora escalar la tapia de algún jardín dormido.
Dónde empiezo yo, dónde acabas tú.
¿Qué presientes?
Algo se te agolpa en la garganta,
es el contacto eléctrico del olvido
y te sacude en un solo segundo impregnado de miedo,
para que no te rindas.
Comentarios
o como Lucifer que nunca reza,
o como el robledal cuya grandeza
necesita del agua y no la implora.
Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo tu cabeza.
Tu poema me recuerda mucho a Almafuerte.
Yo suelo rendirme cada tanto, es un problema que tengo, por eso es tan bueno leer poemas como los tuyos.
Un abrazo