Vasos Vacíos

Hablemos de los dos,
digamos lo que tenemos que decir
sin miedo, sin treguas imposibles,
seamos sinceros en este momento
lleno de pétalos marchitos y aguardiente
a desgana, que ahuyenta el sueño.
Brindemos por cualquiera
riámonos de los dos, si aún queremos,
de tanto sufrimiento falso y en ocasiones cierto,
de tantas dudas reiteradas como acusaciones
que nos hirieron para nada mil veces.
Qué mal te sienta beber sin luz
ocaso de lo que un día fue mi deseo,
qué mal me siento odiándote, maldita,
no soy más que un trazo, sin cuerpo.
Se secan los minutos y la botella se vacía
a desgana espejo, de tantas iras.
Y ahora responde, qué esperamos,
no sería mejor marcharnos ya, así, de repente
ahora que aún tenemos la bella sonrisa idiota
del feliz embriagado que no da más.
Hablemos de los dos,
digamos todo lo que queramos, da igual
sin miedos, sin puestas en escena,
dime por qué sí, por qué no,
el ahora o nunca, el no me arrepiento.
Somos tan tristes en este momento,
somos tan verdaderos que nos olvidamos
de que ya estamos casi muertos,
de que nada queda por expulsar
de nuestros errantes huesos sin tacto.
El vaso volcó sobre la mesa
dejo el surco, sólo eso.
Comentarios
Bukowski era mucho más irreverente que yo...
De vez en cuando está bien asustar y desconcertar al personal, eso dá cierto aire anárquico que a veces se agradece en un mundo demasiado edulcorado e idealizado.¿Qué te parece Henry Miller?