Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












martes, 18 de julio de 2017

El despropósito



                                                              Santa Juliana, Colegiata de
                                                                 Santillana del Mar.




El despropósito de unir
la tierra con el cielo
si eras tan terrenal como la piedra.
Cabe la duda si en esa unión
se grabó también el nombre
del cincel cantero
que imaginó tu figura
y creyó tocar el cielo
o contemplar alguna estrella.
Nada puede, nada, borrarte
de ese momento.
Se convirtió Santa Iuliana
en Santillana, cercana al mar.
No muy lejos, en una cueva
el ocre, el carbón y el tuétano
convirtieron al hombre
en artista y pensador,
totalmente, otro despropósito
más de la vida.










martes, 11 de julio de 2017

El faro

                         
                                           Aguada, acrílica sobre lienzo. Obra de la autora del blog




Todo se encuentra expuesto
a la fuerza inexplicable
de la vida.
En un mar sin calma, bajo la ola
contra la roca, en la locura.
Y sobre la linea impresionista de la ilusión
imaginado un faro,
que lleva un corazón consigo
dispuesto siempre a darse.














A Gonzalo




jueves, 8 de junio de 2017

Amapolas de Junio



Juega la luz con nosotros

-nos deslumbra-


ves lo que no es,


es lo que no ves.


La fragilidad del pétalo,


la envidia en el color;


verde te quiero


dejando besos sobre el suelo.



























Fotografías de la autora del blog.
Libertad para compartir, pero mencionando siempre la fuente.
Gracias.

viernes, 2 de junio de 2017

Lo asombroso









                                                              Ilustración de la autora del blog









No estamos preparados para lo asombroso, no lo estamos. A veces pienso cuánto me gustaría encontrarme dentro de una de esas obras de realismo mágico que nos escribía el gran Gabo.
Hace tiempo, pongamos, mucho tiempo, los bosques eran lugares asombrosos, quizá porque el hombre aún no había puesto la intención sobre ellos, quiero decir, que cohabitaba con su entorno, pero de momento, no se había creído el amo de todo lo que veían sus ojos.
Hermosos bosques, mundos de color, vida, y muerte, donde todo tenía un sentido, un orden, y se respetaba. Pura magia llena de lógica aplastante, aunque parezca contradictorio.  No puede haber nada más asombroso, no creen. Como decía, había un bosque, y en el bosque un árbol, diferente. Aquel árbol creció siempre convencido de que todo era poco dentro de sus expectativas;  crecer no era suficiente, él debía alcanzar aquel techo azul e infinito que le cubría cada día. Debía ser el más alto, el más grande, el mejor árbol, algo dentro de su tronco se lo decía, algo recorría sus nervios en cada hoja, una savia que le empujaba, que le consumía en una ansiedad que no le dejaba descansar, y le hacía agitarse, aunque no hiciera la más mínima brisa. Quién pudiera andar, quién pudiera correr, pensaba, alejarse un poco de aquel bosque tranquilo y ver otros lugares, quizá encontrar un claro donde ser el único que mirase al cielo y consiguiera tocarlo con las ramas.
Nunca tenemos suficiente, somos voraces, somos, egoístas, somos….. El árbol en su búsqueda de sí mismo dejó de tomar agua por sus raíces, dejo de  ser amable con otros seres, no dejaba que los pájaros anidaran en él, ni que las hormigas corrieran por su fuerte corteza, ni que la araña trabajadora sin fin, hiciera su tela perfecta entre sus ramas, no quiso a nadie junto a él. y así poco a poco fue secándose, en un amarga soledad, mirando hacia un cielo impasible, que no daba muestras de importarle lo que sucedía a sus pies, ni esperaba anhelos de ningún ser vivo. En un intento de salvarse la vida, al árbol le creció en una de sus ramas una farola, que le alumbraba por la noche con una tenue luz, y era  imposible concretar su origen, evitando así periodos de pesadillas, donde soñaba que iba menguando hasta desaparecer sobre un lecho de hierba verde y fresca, algo terrible que no podría asumir nunca. La farola fue arrancada un día al amanecer, en un trágico golpe de rama; era mejor mutilarse que vivir así.
Hace poco, me dijeron, que en aquel lugar, un enorme tronco carcomido y rugoso reposa sobre un lecho luminoso de hierba verde y fresca, si le observas a cierta distancia, te da la impresión de contemplar una gran mano abierta, con los dedos inmóviles apuntando hacia arriba, y dentro parece oírse un susurro, quizá el aire entre la madera, o un deseo perdido, que claramente dice: Te tuve tan cerca.













viernes, 12 de mayo de 2017

La hora

La hora
llega tarde
llega arrancando una sonrisa
de no tener ni idea
de lo que sucede ahora.
La hora es la hora de no dormirse
no vaya a ser que se despierte
en una pesadilla.
No me mires
no me hables
ni me toques,
no es hora de quererse.
Llegas tarde, y no tengo tiempo,
soy demasiado precisa.









sábado, 22 de abril de 2017

Quién sueña hoy



                                                                      Imagen sacada de la red
                                            

Quién sueña hoy
cuando te han robado los sueños
cuando te han dejado desnudo
cuando te han convencido de que no hay salida.
Quién quiere soñar aún
cuando lo más importante es sobrevivir
aunque sea mordiéndote la lengua
aunque sea bajando la mirada.
Quién soñó
que lo imposible no lo era
que podríamos ser mejores….
Quién se ha muerto soñando,
porque soñó que no hay sueños
cuando la tarde pasa, y no has venido tú.