Me he quedado transpuesta


           Fotografía de la autora del blog


Hace tres décadas en televisión emitieron una serie basada en los libros de Elena Fortún, (¿quién fue Elena Fortún? pinchad sobre su nombre, y ya veréis, ¡qué historia!). Ahí la descubrí yo, que en esa época estaba embarazada de mi hijo y que si hubiera sido niña se habría llamado Celia, como la pequeña protagonista de sus preciosos libros. 

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En la cocina de carbón se calentaba la leche, había café para los mayores. Una fuente grande con bizcochos y galletas de jengibre en el centro de la mesa que tenía un precioso mantel blanco con hojas verdes. Celia se sentó en una silla todavía con el pijama y medio dormida, era domingo y para un día que no madrugaba tenía que ir a misa.  Cuándo comprenderían que una niña no podía vivir al ritmo prosaico de los adultos con sus rutinas y sus prisas. ¿Por qué no podía quedarse en la cama y leer su libro de aventuras favorito? La hermana Ana le dijo que leyera uno sobre vida de santas y que luego en la clase de religión le preguntaría, pero ella no había podido pasar del capítulo de Santa Catalina pues se aburría soberanamente con aquella lectura que no entendía bien, y donde todo giraba entorno a alguien que no estaba pero con el que se hablaba constantemente.

¡Celia! ¡Aún no has terminado de desayunar! Dios mío, no puedo con esta niña.... -exclamó su madre dando un sorbo a su taza de café y volviendo a la revista de moda que estaba ojeando. Celia mojó una galleta en la leche que ya estaba fría y pensó que su madre era un claro ejemplo de esas conversaciones. Haciendo un esfuerzo se bebió la leche y viendo que ya no tenía solución aquel domingo, se imaginó así misma saliendo de puntillas en plena noche cuando todos duermen, con una maleta llena de libros, su abrigo y su gorro de lana, a la vuelta de la esquina cogería el tranvía y con un poco de suerte, o mucha, llegaría a Francia petite jolie, por lo menos. ¡Celia!-gritó su madre. La niña, ya cansada, con la cabeza entre las manos y entornando los ojos en una expresión imposible miró a su mamá y con un hilo de voz le dijo:

- Me he quedado transpuesta, ni que fuera       nada del otro mundo. 

                  

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P.D: El texto es una recreación mía de algunas escenas que recuerdo de la estupenda serie.


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