sobre tu frente el deseo de tenerte siempre así. Lo efimero del instante del reflejo en el agua, sobre tu frente como una señal. Quiero quererte aunque la vida nos golpee nos aturda, nos perdamos en otros. Quiero quererte porque sólo esta vez, estaremos aquí.
El poema salió de un "sólo golpe", casi sin respirar. Así ocurre tantas veces en la vida, la sensación de no querer detenerse, de la poca importancia que tendrá el momento después, de vivir rápido e intensamente ese instante. Ay, no tenemos remedio.
Comentarios
Muy bonito Mamen.
Un besazo
Un saludo
JM
Abrazos, siempre
Ay, no tenemos remedio.