Rosa rosae rosa

Fotografía de Gloria Nieto y Miguel Máiquez
Se secó, te has dado cuenta,
quedó sobre la mesa, llena de firmas extrañas,
parecía un cadáver y lo era.
Un pétalo se desprendía lentamente
al tiempo que una lágrima tuya.
No se puede decir nada porque nada hay que decir.
Ya lo sabemos; ambos hicimos este retrato.
Tendré que negar la vida que se agitó en mí,
que fue el alimento en los silencios demasiados fríos,
porque yo no supe detenerme a tiempo, y tú lo requerías.
Qué me digan cómo hay que ser,
por dónde andar sin hacer llagas en la piel,
sin cicatrizar a los demás con mis pasos,
ó mejor, que me calle yo que no supe,
no supe ser como una rosa sin espinas.
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