Ars longa, vita brevis

Lo quisimos todo de todo,
ahondamos bajo nuestras pieles
buscando efemérides que hablaran de quienes fuimos,
nos equivocamos cuando apuramos nuestros brebajes
hechos de miel y vinagre de manzana,
deberíamos haber comprendido
que todo tiene su tiempo incluso el tiempo.
Ya es tarde para nadar en esta balsa sucia
donde se fecundan y viven gloriosos los reproches.
Cerraré las puertas, tras ellas el silencio
que alienta las briznas de lumbre que aún quedan
impacientes por tallar la sentencia decisiva
sobre tu cuerpo de oscura madera.
Sí, aún me quemas, aún atruena en mi pecho
este músculo rojizo y antiguo como la vida, que fue tuyo.
Al verte presiento la lentitud de mis lacónicos pasos
regreso a la hendidura bajo la piel que se acartona,
un rastro malinterpretado de quienes fuimos encuentro,
comprendo rendido y mutilado que tuve mi tiempo.
Tú, sombra sorprendida, pálida, quieta,
te consumes.
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Besos, Mamen.