Y te dejo

Y te dejo pasar la puerta, no me importa que mientas ya,
enciendo la lumbre a ese mar de deseos hundidos
donde vives postergado y escondido,
que me recuerda la profundidad de tus delirios
del por qué de tanta insolencia rescatada.
No me hiere, sé que disimulada hay, un gramo de verdad,
se te escapa aunque no quieras,
aunque no quieres te atrapo yo, y no lo siento,
los naipes sobre las cenizas me ofrecen su fortuna tardía,
y sin mirarte me río de tu convencimiento, de tus dogmas,
sin añorar el horizonte que se recrea de su ausencia
y perfila noches llenas de perturbados lirios.
He construido con versos apócrifos muros de adobe primitivos,
un cuarto amarillo sin ventanas para que no te vacíes,
no te derrames convertido en mal vinagre de vino,
conserves tu esencia de dios menor molesto con el Olimpo
y sigas pensando que me tienes, hierática estatua sin brillo.
Comentarios
no me sorprende tu claridad.
cada vez más y mejor.
Besos.