Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












miércoles, 26 de julio de 2017

La importancia es tan tenue

Fotografía de la autora del blog
Pena Mayor, Zarrèu.


Caiga la noche sobre la cumbre
no sin antes haber guardado
la luz y luego la niebla.
Será el momento exacto de amarnos.
El momento de la espera de un mañana
ni mejor ni peor,
salvo que lo queramos nosotros así.
La noche y el día
no se ocupan de nuestro pensamiento,
ni la montaña nos conoce.
La importancia es tan tenue
como ese reflejo inesperado
que parece vigilarnos al pasar ante un espejo.








martes, 18 de julio de 2017

El despropósito



                                                              Santa Juliana, Colegiata de
                                                                 Santillana del Mar.




El despropósito de unir
la tierra con el cielo
si eras tan terrenal como la piedra.
Cabe la duda si en esa unión
se grabó también el nombre
del cincel cantero
que imaginó tu figura
y creyó tocar el cielo
o contemplar alguna estrella.
Nada puede, nada, borrarte
de ese momento.
Se convirtió Santa Iuliana
en Santillana, cercana al mar.
No muy lejos, en una cueva
el ocre, el carbón y el tuétano
convirtieron al hombre
en artista y pensador,
totalmente, otro despropósito
más de la vida.










martes, 11 de julio de 2017

El faro

                         
                                           Aguada, acrílica sobre lienzo. Obra de la autora del blog




Todo se encuentra expuesto
a la fuerza inexplicable
de la vida.
En un mar sin calma, bajo la ola
contra la roca, en la locura.
Y sobre la linea impresionista de la ilusión
imaginado un faro,
que lleva un corazón consigo
dispuesto siempre a darse.














A Gonzalo