Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












sábado, 30 de mayo de 2015

Perder la cabeza

Perder la cabeza
es irremediable
cuando, aún con los ojos abiertos, 
no ves nada.
Hay un instante temible y es ese,
la oscuridad del miedo
el golpe en la boca del estomago
la falta del latido del otro
la duda sobre uno mismo
el silencio en el ruido
la soledad en la compañía
el hambre a pesar de la abundancia.
Contradicciones, no,
sólo yo pensando en el ahora,
en el recuerdo del pasado,
en la vejez que se aproxima.
Te quiero pero no sé decírtelo,
a la vez te odio y te deseo,
a la vez me odio por no ser
capaz de decirlo.
Perder la cabeza  es fácil,
la locura está a la vuelta de una esquina, 
o hace tiempo que duerme,
contigo sin saberlo tú.
No me odies,  si quieres,
sólo quédate aquí.







2 comentarios:

Darío dijo...

De vez en cuando, la dejaría ir...

Mamen dijo...

Y a veces no hace falta que la dejemos, ya lo decide ella sola....