Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












lunes, 29 de diciembre de 2014

La ausencia


El 21 de diciembre escribí Indescriptible, sin quererlo, son versos casi proféticos, hoy que mi padre ya no está. Primero el dolor por su deterioro, que dejaba de él apenas una línea de luz, ahora el de su ausencia. La última Nochebuena, una última fotografía. Qué esperamos encontrar en una última fotografía. Ese instante suspendido, que queda de la vida que tenemos en ese momento. Ahora la imagen detenida es también el último recuerdo que planea sobre todos los demás. Tan doloroso, tan inmenso. La fotografía queda ahí para siempre. La persona desaparece, queda su peso de vida sobre nosotros, del que antes apenas eramos conscientes. Nunca amamos lo suficiente.











domingo, 21 de diciembre de 2014

Indescriptible


Fotografía de Elizabeth Gadd



Nunca te vas, 
queda de ti lo intangible de tu ser, 
queda como cosido a la piel,
algo que no podrás describir.
Paso a paso, siempre,
camino de una búsqueda
que nos pone nombre.
Nunca te irás,  
mientras yo siga buscándome,
tú te quedas.







P. D.
Indescriptible es haber llegado hasta aquí, haber recorrido otro largo año. Todos los días pensando, intentando capturar un pensamiento, darle forma, ponerle una imagen y escribirlo, y por ultimo, compartirlo con un  mundo tan variado, que de inmenso se hace cercano.
Se termina este mes y consigo se lleva el año; no es un fin como tal, es un comienzo, otra oportunidad para seguir viviendo nuestra vida (la única que tendremos), lo mejor posible, aunque a veces nos duela, qué nos dolerá.
Espero encontrarme con todos vosotros a la vuelta.





sábado, 6 de diciembre de 2014

Santa Barbara

                                       
                                                         Foto de del álbum familiar



Ahí está mi padre
-como una realidad-,
ahora un recuerdo.
Era un cuatro de Diciembre,
de hace muchos años,
cuando la vida era de carbón,
de tierra y animales.
Cuando había un patrón,
un cura de sotana negra
y un maestro que pegaba
- de los de la República,
     ya no quedaban-.
Ahí está mi padre,
joven, fuerte, con frío
-se podía con todo,
        si no qué-,
con sus mejores ropas,
que era Santa Barbara,
y luego, más tarde,
al llegar a la casa,
con cuidado de no mancharse
"se comía  a Dios por las patas"*.





* Comerse a Dios por una pata, o por las patas.

De origen desconocido, es una expresión que se utiliza para decir,  comer mucho, con hambre, tanto que,  si pudieras te comerías el plato también. Sabiduría popular.