Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












martes, 30 de septiembre de 2014

De árboles y hombres II








                                                                        Fotografía de la autora





Se aproximan y se alejan
los pasos sobre las aceras,
las ciudades duermen y despiertan
abrazadas al amor y al odio de las personas.
Son como bosques frondosos donde es fácil perderse
y encontrar el norte a la vez.
Tienes el temor
-yo también-
de andar y andar siempre solo
viéndote en las caras de los demás,
ahora tristes, ahora sonrientes,
con expresiones estúpidas, engreídas
o simplemente, caras enfermas.
Y de repente te detienes
-ese instante-
miras hacia arriba, al cielo azul,
sabiendo que está vacío y no cubierto de ramas,
como cuando tendido sobre la tierra
dejabas pasar las horas,
-debajo de los árboles-
dudabas que tanta belleza
te dejaría pensar bien.





5 comentarios:

RAUL dijo...

Bellisima poesia, felicitaciones!!

Darío dijo...

Hacia todas partes vas, como el árbol. Un abrazo.

Mamen dijo...

Gracias Raul, y vuelve cuando quieras.Saludos a Argentina, sé que por allá me visitan mucho.

Mamen dijo...

Es lo que tiene la poesía. Abrazo Darío.

Amando García Nuño dijo...

Tumbado, leyendo las ramas de los árboles, se reinventa el mundo.
Abrazos, siempre