Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












martes, 30 de septiembre de 2014

De árboles y hombres II








                                                                        Fotografía de la autora





Se aproximan y se alejan
los pasos sobre las aceras,
las ciudades duermen y despiertan
abrazadas al amor y al odio de las personas.
Son como bosques frondosos donde es fácil perderse
y encontrar el norte a la vez.
Tienes el temor
-yo también-
de andar y andar siempre solo
viéndote en las caras de los demás,
ahora tristes, ahora sonrientes,
con expresiones estúpidas, engreídas
o simplemente, caras enfermas.
Y de repente te detienes
-ese instante-
miras hacia arriba, al cielo azul,
sabiendo que está vacío y no cubierto de ramas,
como cuando tendido sobre la tierra
dejabas pasar las horas,
-debajo de los árboles-
dudabas que tanta belleza
te dejaría pensar bien.





martes, 23 de septiembre de 2014

De árboles y hombres I


                                                                                            Fotografía de la autora







Ya llegado el final, el hombre solo
sentado al borde de la cama
sostiene entre sus manos
el pensamiento de toda una vida,
y no hay dolor,
sólo la sensación de que se acerca la nada.
Mis ojos contemplaron antes
el tronco magnífico  de la vida,
que muere y nace mil veces
sobre la tierra misma.
El árbol, el hombre solo,
por un instante son lo mismo
mirando al cielo,
en la búsqueda de la luz,
bajo una mirada estremecida.







lunes, 15 de septiembre de 2014

¡A escribir se ha dicho!




                                                          Obra de Omidi Asadi





No me importa, 
tengo la necesidad de volar con ellos,
aunque me de miedo mirar desde lo alto.
Los pájaros en mi cabeza
me trajeron de nuevo,
y ya están cantando.