Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












jueves, 24 de abril de 2014

Amigas




                                      
                                    Remedios y yo, con calorcito, bajo el sol del Naranco.

                                           
                                               Yoli, Mari, Sara, mi hermana, y yo, compartiendo, 
                                                                      un poquito de todo.



No sería lo mismo. Los instantes que hemos vivido no serían lo mismo. Me alegra poder decir esto, así sinceramente, desde la sencillez de este pensamiento que ahora me emociona. Hoy la entrada también va de poesía.




jueves, 17 de abril de 2014

Ya no tengo quien me escriba








El final:

"El capitán miró a Fermina Daza y vió en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal.
 Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de
 que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites
¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.
Toda la vida – dijo."











viernes, 11 de abril de 2014

Remolino





                                                Original, acuarela y lápices de colores



Hay una extraña sensación
-saber que estás en ese remolino-.
Parece que la tierra y el cielo
se mezclasen y quisieran esconderte.
Y en el aire parece que te agitas,
o me agito yo buscándote.




jueves, 3 de abril de 2014

La vida como un río








     "La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener."

  Gabriel García Márquez



Cuánta razón,
la tienes, tendré que dártela.
Necesitaba unas palabras suyas,
una leve inclinación de su cabeza
-afirmando tal vez-.
Cómo agua la necesitaba,
pero el agua corría, sin volverse a mirarme,
recorría la estancia como riachuelo su pelo,
y la fuente de su pecho manaba
pausadamente sin rozarme.
Este silencio se quedó solo, conmigo,
que sabe el triste amante
que nunca será afluente.
Qué no es, qué no será
corazón,
-ni piedra siquiera-,
                             que bañe el río.