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UNA DÉCADA DE POESÍA

sábado, 25 de enero de 2014

La enfermedad




                                                                Foto.Ablestock

                                                     



Se seca la tierra sin agua,
incluso el río de la montaña
si ésta deja de cubrirse de nieve.
Se secan las cosas por falta de otras
-tan sensible es la vida
y a la vez tan persistente -.
Se secan los labios si nunca besan,
los ojos si no lloran,
las manos si hoy no te tocan,
se seca el corazón si le abandonas,
se seca el vientre de la madre,
los brazos del hombre
que se esclaviza,
se seca la alegría,
se secan las ganas.
Se seca la tierra sin agua,
sin esa, que moja tus orillas,
que lleva tu nombre susurrado.
Una terrible enfermedad invade todo,
desde dentro hacia fuera,
es tu ausencia, será tu ausencia
-tan sensible es la vida
y a la vez tan persistente-.





5 comentarios:

Juan manuel S dijo...

Se seca, pero para librarse de lo que la hiere, y luego renace. renacerá sin nosotros, como siempre.
Un saludo
JM

Miguel jiménez salvador dijo...

Y sin embargo una sola gota nos devuelve la vida.

Besos Mamen.

Lucas Passerini dijo...

Cierto, Mamen, y doloroso. Justamente en eso pensaba el otro día. Lo que sucede es que a veces, el agua no llega a tiempo. Un abrazo.

Amando García Nuño dijo...

Ha sido leer tu poema e ir a darme algo de crema hidratante. Agua, no he buscado. Casi prefiero el vino para épocas de sequía feroz.
Abrazos, desde el páramo.

Mamen dijo...

La esencia de este poema esta en mi padre, que ahora mismo no está pasando por uno de sus mejores momentos.
Se enfrenta a su enfermedad y nosotros a la nuestra.

Gracias a todos.