Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












martes, 30 de abril de 2013

Bilbo exprés

Bilbao, 26 de abril de 2013





"Qué ese instante de emoción
se nos quedó cosido a las costuras
de nuestra ropa de lluvia
y silenció al viento.
El instante donde vivimos
la amistad, el tiempo de ser nosotros. 
Y sobre el pavimento el reflejo extraño
y sobre nuestros pechos la emoción
empapada...."





domingo, 21 de abril de 2013

Luz y oscuridad










Quisiera ser como eres tú
sencillo hacer
sencillo vestido para cubrirte.
Ver pasar las horas
pensando en que mañana quizá
la lluvia riegue tu tierra 
y ese río aumente su caudal.

Quisiera ser esa alambrada que colocas
para saber donde comienza lo tuyo
donde acaba lo que no lo es.
Un árbol que te recuerde sus primeros frutos
la maceta de flores que adorna tu puerta.

Pero no lo soy,
sólo soy la duda, el deseo,
el maquillaje que oculta un dolor,
el sueño imperfecto
que se repite aún sabiendo que lo es.

Nada puede borrarme de ti
ni yo puedo negarlo
que no puedo decir más,
qué ya todo está dicho.

Luz quisiera darte
darte lo que tú esperas
sin embargo no puedo
atino en mi oscuridad
sólo a escribir este poema.






jueves, 18 de abril de 2013

Relatos sacados de un cajón



Algunos textos se guardan, se dejan en espera y se olvidan, luego un buen día, de repente te acuerdas de ellos y los lees de nuevo, tiene un no sé qué, algo de ti y lo muestras, por qué no. Aquí uno de estos escritos (quizá me decida  por otros también), desempolvado y esperando libertad.


                                                                           .......

Son las tres de la mañana, me he sentado en un banco a ver pasar los coches,
Todos van hacía el puerto, hoy es sábado y allí va todo el mundo que quiere perderse.

Estoy fumando, enciendo un cigarrillo tras otro, no pienso en nada especialmente, ahora mismo todo me da igual. No quiero regresar a casa, no quiero volver a esa habitación vacía. Pasa un grupo de jóvenes, ninguno mayor de veintitrés, se ríen, las chicas gritan tonterías, ellos se ponen pavitos, son una generación feliz, sin problemas.

Yo sonrío, recuerdo aquellos años airados, ahora tengo cuarenta y cinco y un buen empleo, pero entonces me divertía más.

Hace una noche cálida, de esas que no te invitan al sueño, más bien todo lo contrario. Dejo caer el cigarrillo al suelo y lo apagó con la punta del zapato, los coches me señalan con sus luces, me deslumbran, me siento observado y no me gusta demasiado esa sensación, prefiero seguir en mi clandestinidad nocturna. He pensado que será mejor seguir caminando, así que me levantó y echo un vistazo a mí alrededor, hacia dónde ir.

Me quito la cazadora, empieza a molestarme, la meto bajo el brazo izquierdo y enciendo otro cigarrillo. Aspiro fuertemente y me siento mejor. La calle está solitaria, alguna figura sin definir corre a lo lejos, escucho persianas que se bajan de un solo golpe, a mala leche diría yo, parece que no soy el único que no esta de humor a estas horas. Sonrío.

No hay ni un solo bar abierto, cuando los necesitas nunca los hay, pasa a mi lado una señora de edad, vestida  de hippie trasnochada, me mira pero yo la esquivo y cambio de acera.  Un indigente en la esquina, echado sobre unos cartones,  me ve, levanta la voz gastada y alcohólica y me pide un pitillo, yo me detengo, siento por un segundo lástima, pero ese sentimiento es complejo porque también la siento por mi y lo que menos me apetece ahora es ponerme a pensar en ello, así que saco la cajetilla y se la regalo, me dice, gracias colega, enseñándome unos dientes que no lo son.

Ni le miro, casi me da miedo hacerlo, me alejo rápidamente buscando algún sitio donde comprar tabaco, ahora es mi prioridad, la única. Cruzo la calle, y paso por delante de un garito que apenas está mal iluminado, se escucha música, amortiguada por una enorme puerta metálica, la empujo y entro, el estruendo es ensordecedor, me alegro, así no podré pensar, ni siquiera intentarlo.

Estoy en el infierno me dice un rótulo anaranjado y brillante.

Sonrío, no lo dudo, esta noche es el final de esta noche y sinceramente no me preocupa.





martes, 9 de abril de 2013

Hórreos: Cofre y tesoro de Asturias de Jaime Santos

El domingo nos fuimos hasta Avilés para la presentación de un documental en el Centro Niemeyer.
El documental es todo un homenaje a una parte de nuestra cultura, que casi nos es desconocida, porque al ser una construcción muy abundante en Asturias (también en Galicia), a fuerza de estar presentes en nuestros paisajes, los hórreos se hicieron invisibles a nuestros ojos. Es un trabajo excelente, y bellísmo, del que os dejo un fragmento.














martes, 2 de abril de 2013

Abril cristalino







En el hueco  de la mano
como una fuente desbordada
acumulas tu suerte.
Te quedarás  lluvia
para que pueda mirarte
cada día como un presagio
de otra futura lluvia
-Abril cristalino-.
Desbordas mis orillas
de los recuerdos, de los amores...
como las aguas de los ríos,
mientras en los estanques de las ciudades
finges que duermes para despertarme,
sabiendo que tu suerte se acumula
como la humedad en una casa deshabitada.
Te quedarás, melancólica lluvia.