Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












sábado, 16 de marzo de 2013

Poesía para los Dioses



Apolo se enamoró de Dafne pero no fue correspondido. Así nos lo cuenta el poeta romano en su obra escrita en verso, donde recogió los relatos mitológicos procedentes de la antigua Grecia y que el mundo romano adoptaría como propios, adaptándolos a  sus necesidades culturales y sociales.
El amor, el odio, la venganza, la traición, la violencia son temas eternos en el mundo mitológico clásico, un mundo en cierto grado machista, donde las diosas virgenes cumplen con su papel adoctrinando la condición de la mujer dentro de la sociedad y los dioses infieles creados a imagen del hombre, garantizan su superioridad destinados a justificar y promover el manteniemiento de sus conductasLos Dioses/as son retados pero siempre ganan y los mortales deben respetar las reglas.
A pesar de todo este fondo-contexto donde se mueven los mitos, la historia de Apolo (para los griegos, Febo para los romanos) y la ninfa Dafne resulta terriblemente bella.


Ovidio, Metamorfosis, Libro I,548-568.


Agotadas sus fuerzas, ella palideció y, vencida por el esfuerzo de la rápida huida, dice, contemplando las aguas del Peneo: " Áyudame padre". Exclama, ¡sí los ríos tenéis poder divino, haz desaparecer con un cambio esta figura, con la que he gustado en demasía!.
Apenas acabado el ruego, un pesado entorpecimiento se apodera de sus miembros: su blando pecho es rodeado de fina corteza, sus cabellos crecen como hojas, sus brazos como ramas, su pie se queda fijo con lentas raíces, el lugar de su rostro lo tiene la copa, en ella permanece solamente su belleza. También así  la amaba Febo y posando su diestra en el tronca, siente que su pecho tiembla todavía bajo la reciente corteza,  y abrazando con sus brazos sus ramas, da besos a la madera, con todo la madera rechaza sus besos.
A ésta  el dios le dijo:
"Y puesto que no puedes ser mi esposa, en verdad serás mi árbol. Siempre te tendrán Laurel, mi cabellera, mi cítara, mi aljaba.Tú acompañarás a los alegres generales cuando una alegre voz cante el triunfo y el Capitolio contemple largos desfiles.Tú misma como la más leal guardiana de la casa de Augusto estarás de pie ante las puertas y protegerás la encina que está en medio, y, del mismo modo que mi cabeza es la de un joven con los cabellos sin cortar, lleva tú también siempre los honores perpetuos".


                              Apolo persiguiendo a Dafne de Cornelio de Vos, S.XVII



Serás mi árbol,
árbol de la vida
Laurel, mi corona.
Mecerán tus ramas
los sueños que no fuiste,
darán esencia tus hojas
y correrá su savia en mis venas.
Serás Laurel
el lento morir del recuerdo.






2 comentarios:

Darío dijo...

Cuántos muertos en la historia del amor!!! Un abrazo.

Mamen dijo...

Dicen que la palabra Amor tine etimológicamente ese sentido: ir hacia la muerte.Como siempre las cosas están más relacionadas de lo que pensamos, lazos invisibles.