Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












lunes, 17 de diciembre de 2012

El firmamento se niega a amarnos




                                                 
                                                 Fotografía de David Alonso Chacón




Al cerrar los ojos puedo verte, frente a mí
cómo si quisieras tú
también cerrar los tuyos, y verme.
Es una ilusión pues ninguno,
-ni tú ni yo-
 estamos ahí, en la agradable embriaguez
del hueco de nuestros cuerpos.
Las estrellas  no tienen luz
-sólo la reflejan-,
en la profundidad de esa cúpula azul
el firmamento se niega a amarnos,
 al igual que yo, tú sentirás su distancia
-y sentirás la nuestra-,
 pues no tenemos nombre  ni  rostro
 al mirar a ese cielo fascinados por el brillo
-sí, dilo-,
sólo fuimos importantes el uno para el otro.
La dificultad de entendernos se llevó la vida
mas, allá arriba nada ni nadie lloró.
Nos ahogamos en un vaso de agua,
quemamos las hojas de nuestros libros,
cerramos tras nosotros todas las puertas,
y no causamos en el universo, ápice de conmoción.
Sobre el sofá las figuras decapitadas de lo olvidado
firman solitarias, todos, todos los sueños.






domingo, 9 de diciembre de 2012

Poesía sumergida









Las piedras bajo el agua se desgastan
brillantes, resbaladizas, pulidas y frías.

Precisas, esperan que  un prisma de luz las roce
cuando el estío llegue y queme las huellas de tu paso.

Llueve sobre ellas
el sonido eterno del agua que corre,
fluvial, oceánica, libre, sin patria.

Soy yo como ese canto  bajo el agua
en el silencio extraño de la roca quieta,
susceptible de formar un día  muro
que defienda unos versos.