Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












sábado, 17 de noviembre de 2012

De agua




                                                       
                                                          Fotografía de Darío Ossola



Miré, sin querer hacerlo.
Allí fragmentado,
-un charco de agua-
un pequeño océano dividido en mil
helado, gris, maltrecho,
a un paso de romperse y llevarse
la imagen triste que dejaba yo sobre él.
Se detuvo ese momento extraño
decidí que, tal vez pudiera
desprenderme del peso de tu recuerdo,
dejarte caer sobre el solitario hielo
a esas horas de la fría mañana.
Me acerqué al borde
-que se diluía-
me incliné, te busqué,
en su negrura plateada
creí verte aún dormida.
Y se detuvo ese extraño momento,
bajo la ropa se precipitó como un gran río
mi alma, enamorada y herida.
Me borró el rostro la frente húmeda,
liquido aciago y opaco fui
-un plomizo charco de agua-.
Precipitándose también conmigo,
las lágrimas mojadas de deseada vida
-que olvidé que tenía-
exhalas para ti.




2 comentarios:

Xarnego dijo...

Lo malo de ser ángel,
es que pueden salirte agujetas
de tanto volar por el cielo.

Mamen dijo...

¿Tú has visto alguno, con o sin agujetas?