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UNA DÉCADA DE POESÍA

sábado, 11 de febrero de 2012

Tàpies, inherente a la vida

                                                M, ojos y cruz. Litografía, Antoni Tàpies 1999



Llegaría acompañada de alguna brisa,


sin nombre quizá.

Tendría que ser así porque al comienzo y al final,

al tiempo,

le asignaste una cruz,

y una letra.

Quisiste huir hacía la búsqueda,

dentro,

en la tonalidad ocre del alma,

de la pregunta sobre ti, sobre mí,

sobre nosotros,

de lo que hay escrito sobre la palma de la mano,

de las casualidades que no lo son.

No sabremos nunca

si nuestro viaje estaba programado

o fuimos dando tumbos,

como Poe.

La verdad simplemente es

una belleza sin artificios.





En el título una buena reseña sobre el artista

4 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Qué maravilla, querida. Y pienso, al final, que no hay otra forma de andar que dando tumbos. Un abrazo.

Mamen dijo...

Cada vida tiene su propio ritmo, aunque seamos torpes bailarines. Otro abrazo afectuoso.

Thornton dijo...

Incluso cuando vamos dando tumbos llevamos un ritmo determinado, ¿predeterminado?
Me alegro de volver a leerte, siempre es un placer.

Mamen dijo...

Gracias Manrique, siempre me alegra tu visita.