Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












jueves, 17 de noviembre de 2011

Como un martillo en la pared



A veces ocurre que una canción se te mete en la cabeza y se repite una y otra vez, al parecer sin ningún motivo concreto. Después a medida  que la vas alimentando, la vas adaptando a tus circunstancias parece revelarse como un pensamiento propio que emerge desde algún rincón oscuro (o lleno de luz ), desde  muy adentro.Quizá sólo sea mera coincidencia pero la canción de Amaral se acopla a la perfección a estos tiempos que nos tocan vivir y quizá los mismos pensamientos nos rondan a muchos a la vez.
Presiento y y de nuevo repito quizá, también otros lo hagan, presientan extraños de todo lo que les rodea, que no hemos aprendido nada del pasado. Humanos y nada, nada inteligentes.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Lejana





Sombras y tinieblas
William Turner
1843




Convertido el sueño dulce en retahíla de preguntas,


transformado el placer del viento solitario y dueño de las mañanas

que nacían tras la ventana al camino.

Sobre la montaña verde crecían de improvisto y a cualquier hora

palabras que intuían más tarde versos y hablaban sobre emociones.

Y crecían y crecían voraces y me devoraban.

Lo lejano yacía a mis pies, tan cerca.

De aquello ahora me quedan pedazos de instantes como un sabor adherido

ya por siempre a mi boca.

Tenía un mundo y ahora el mundo me tiene a mí

diagnosticando temores en otros

obviando los míos bajo esta presencia que se desgasta.

No hay belleza sobre la ciudad iluminada,

escondidas las personas creen tener todo,

justifican y justifican sus acciones, sus verdades necesarias

porque quieren vivir aunque sea bajo las luces vacías.

Dónde quedé yo un día prendida,

en qué tronco grabó la vida mi nombre

para ser lo que soy.

Cuántos minutos me robará este tiempo sin viento solitario

ni dueño de mañanas.

En cada esquina se detiene un sueño fusilado por preguntas,

Lejana yo sobre la montaña verde.