Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












lunes, 25 de julio de 2011

Gatos azules



Inquebrantables, solemnes, quietos
como pensando.
Me pregunto si lo saben,
si saben que hemos cambiado sus caricias
por la lejanía, por el olvido.
Y se acercan y derraman su quejido
con la suavidad que lo haría
la lluvia de una tarde clara y primaveral.
Me observan y me recuerdan sus ojos grandes,
los ojos de la lechuza blanca en lo alto del árbol,
desprendiendo su magia antigua sobre nuestras cabezas,
hechizándonos cuando ya éramos los dos, vulnerables
y hacíamos gala de nuestro devastador amor
desde que amanecía.
Gatos azules y melancólicos y pensativos,
caprichosos, intuitivos, insinuantes,
de lo que fuimos, testigos adormilados sobre las barandas,
bellos dueños de mi casa, hoy vacía.

viernes, 8 de julio de 2011

Con los pies sobre la vida




Creí


Sobre tu frente, me pareció ver el silencio
y en tus ojos la cristalina calma del que escucha
apaciguando los miedos, durmiendo los gritos.
Creí que el instante perduraría y podríamos hablarnos
como si todo lo dicho fuera darnos en cada palabra,
el latido vital de nuestro pecho lleno.
Como la piedra vetusta, eterna bajo el peso de los siglos,
como la tierra negra y rojiza, húmeda y seca,
que cubre todos los huesos.
Creí porque necesité sentirme unida a cada tiempo,
y te miré y comprendí y supe
que sólo así puede uno ser un hombre
con los pies sobre la vida
y los sueños en las manos para andar,
nunca solos.