Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












viernes, 25 de febrero de 2011

Hacia dónde


Revueltas en Tunez, revueltas en Egipto...



Todo lo que tienes cabe
en la profundidad de las cuencas de tus ojos
que son como las cuencas secas de ríos
que en algún momento de la vida fueron
cauces abundantes de suculentos peces.
Hacia dónde irás
para olvidar los gritos y el golpe seco
de los cuerpos al caer,
el horizonte carmesí, violáceo y negro
de la sangre brillante y dulce que se va secando
mezclada con el aceite.
Los pulcros trapos y enseres pobres
reclamaban su dignidad
y las paredes pintadas de grietas.
Ahora lo entiendes, eran el anuncio
de lo que se acercaba como un viento
furioso arrancado al desierto.
Se agrietaban, se agrietan los tronos
empujando con la inercia de su caída
los dorados techos que cubrían sus cabezas.
Dejarás la ciudad injusta
y las aldeas llenas de nada,
una sombra contigo que se agranda,
mientras la tierra gira sobre sí misma
y crecen los nuevos hombres.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Pertenencia



-Cerredo nevado-







"Quién no pertenece (sin poseer) de alguna manera a algo ó a alguien."





Ese pequeño trozo,
del lugar donde has ido dejando
momentos, estancias cortas y largas
de todo lo que tú eres.
Guardan sus paredes tanto,
pequeño mundo dentro del universo,
que nos va devorando.
Y si cierras la puerta, el silencio grita
para que digas lo que me quieras decir.
Recuerdos en los cajones y sobre las mesas,
debajo de los lechos perdidos restos
de un viaje al paraíso rescatado
de la época en que éramos corazón,
boca y pensamiento de corta vida.
Nos cubre tan rápidamente la nieve.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Frente al espejo





El espejo que te mira
como la tarde que se apaga
parece dormirse.
Recorre la luz la distancia,
escapándose segundo tras segundo
como la nota suave y lejana
de una palabra dicha.
Sobre las imperfecciones de tu cuerpo
se encara al desasosiego que fecunda
paredes, grietas y reflejos.
El orgullosos tronco que reinaba en el claro
como una gran antorcha ilumina su mutilación,
su carne de mil anillos perfectos es como la brea,
lo llena todo con el aroma de su suerte.
Y tú y el espejo que te vigila,
roba la quietud de tu belleza dolorida,
la luz huyó desesperada y nadie vio la sonrisa
que tapaba el recuerdo.




viernes, 4 de febrero de 2011

Rosa rosae rosa


Fotografía de Gloria Nieto y Miguel Máiquez


Se secó, te has dado cuenta,
quedó sobre la mesa, llena de firmas extrañas,
parecía un cadáver y lo era.
Un pétalo se desprendía lentamente
al tiempo que una lágrima tuya.
No se puede decir nada porque nada hay que decir.
Ya lo sabemos; ambos hicimos este retrato.
Tendré que negar la vida que se agitó en mí,
que fue el alimento en los silencios demasiados fríos,
porque yo no supe detenerme a tiempo, y tú lo requerías.
Qué me digan cómo hay que ser,
por dónde andar sin hacer llagas en la piel,
sin cicatrizar a los demás con mis pasos,
ó mejor, que me calle yo que no supe,
no supe ser como una rosa sin espinas.