Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












sábado, 11 de diciembre de 2010

Lo que quedó



Pasaré de puntillas ahora
que inmóvil observas caer la tarde.
Te sorprendí,
llegué silenciosa y me colgué de tu cuello,
quisiste evitarlo pero yo ya,
había dado el salto sobre el trampolín.
Prometí no abrazarte,
no querías echarme de menos
ni añorar demasiado mis dedos.
Quedamos en irnos sin despedirnos
serpenteando por los lugares
donde fueran a parar nuestros huesos.
Así alejados, ignorantes de los rumbos
inesperadamente quizá,
siguiendo la trayectoria invisible
volveríamos en algún cruce a unirnos.
Y nos absorbió el tiempo
con todos sus cambios y conspiraciones,
y nos volvimos perezosos y olvidadizos,
dejamos de regar los campos de piel
que fueron nuestro orgullo,
dejaron de crecer los tréboles.
Y ahora de puntillas
aferrada a un recuerdo fugaz,
te hiero sin quererlo.

3 comentarios:

Lola dijo...

Mamen a veces se hiere sin quererlo y todo por querer demasiado uffffffffff que complicada podemos llegar a hacer la vida..... Hermoso tu poema, me gustó. Un besito

Mamen dijo...

Las relaciones siempre son complicadas. Al final la vida se compone de todas nuestras relaciones, buenas y malas, con lo que damos y nos dan, con los errores y los aciertos. Algunas se recuerdan otras se olvidan.

Curiyú dijo...

Que bello. Abrazarse a recuerdos, porque lo demás, se está marchitando.