Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












jueves, 9 de diciembre de 2010

Cielo, noche, y nosotros



El cielo no ha cambiado,
sí los ojos con los que tú le miras,
para ti no es el mismo pero yo sé
que aún no ha movido sus manos,
con las que ahogarnos pasivamente.
Quizá tengas razón,
acabes convenciéndome,
me deje convencer,
haya cambiado el cielo
porque tú y yo, ya no seamos los mismos.
Pienso en la profundidad de esa distancia
que me separa de la última estrella,
en la luz apagada que llega hasta mí
y empiezo a reconocerte en ella.
Tú absorta, tienes los ojos de azabache
y no parpadeas,
huyes de mí escudriñando oscuridades.
Permanecemos en silencio,
somos el silencio de la niebla
deslizándose sobre la superficie
que ahora se quiebra.
Cielo, noche, y nosotros,
tú que no quisiste hablarme,
yo que deseaba oírte.

3 comentarios:

Lola dijo...

El silencio es el peor acompañamiento en una pareja... acaba destruyendola. Un besito mamen

Curiyú dijo...

Adhiero a Lola. El silencio me está matando.
Ese Van Goghito es un sueño. Cambió el cielo, pero no el alma.

Mamen dijo...

El Van Goghito lo hizo mi hijo, como tú dices cambió el cielo, pero lo demás se quedó.
En este silencio se oyen las tripas.