Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












martes, 28 de septiembre de 2010

El "Lorca" que permanece



(Autorretrato)



Entre 1929 y 1930 Federico García Lorca escribió Poeta en Nueva York, en el libro recogió una serie de poemas basados principalmente en las impresiones y sentimientos que le produjo el viaje a la gran ciudad norteamericana. Si pincháis sobre el título podréis leer el poema “La Aurora”, uno de los que más me gustan.
Aquí os dejo también uno mío, escrito especialmente para esta entrada. Por supuesto no es un intento de superar al gran poeta, no podría ser, tan sólo una propuesta que tiene como raíz y admiración lo escrito por él hace ochenta años. Sus poemas siguen estando de total vigencia.




La aurora de Nueva York tiene
la piel morada dibujada de heridas
y un ronco murmullo de viento
que grita bajo las alcantarillas.

La aurora de Nueva York baila
en las grandes avenidas
dueña de los vasos de sangre
de los hombres que no duermen nunca.

La aurora llega pero, ¿quíen la espera?
Sobrevuela los cuerpos que apuran el paso,
las luces se apagan no riegan más vida
se vuelven opacos los píes que caminan.

Las sombras avanzan en procesión y comitiva,
dejaron atrás los besos que dieron a sus hijas,
despertar frío de las horas que se cubren en las esquinas,
en los asientos de las estaciones olvidaron las risas.


La aurora se muere postergada otro día,
en la línea del cielo las torres se retan,
suspendida entre el ruído parece mentira,
nadie la está mirando, nadie la mira.

jueves, 23 de septiembre de 2010

De nuevo otoño

Conocí la canción por medio de un anuncio de una marca de telefonía móvil, lo cierto es, que llamó mi atención cuando empezaron a sonar las primeras notas y oí la potente voz de Louis Armstrong. El anuncio apela a la importancia de poder estar en un lugar, en un momento determinado cuando no se puede físicamente y lo que la tecnología nos aporta en ese sentido. Un anuncio bien hecho que toca fibras sensibles, pero esta canción y su letra se lo come por completo, y es que sin la increíble voz negra de fondo hubiera pasado completamente inadvertido. Los publicistas dieron en el clavo.

Cuando estás sonriendo…el mundo entero sonríe contigo
Y que razón tenía el señor Armstrong

Qué la disfrutéis, os la dedico con una gran sonrisa claro está..



martes, 14 de septiembre de 2010

Mineros de aquí y de allá




Una diseñadora crea una colección de vestidos inspirándose en unos grabados muy antiguos que hacen referencia a la agricultura asiática. Sobre la pasarela las modelos pasean plantas de arroz y tallos de junco llenos de belleza y clase, nada más alejado de las plantaciones de subsistencia de los campesinos, pero nos parece idílico.
Un jefe de gobierno muy mediático y rejuvenecido aconseja a los jóvenes de su país que se busquen la vida ligando con millonarios, y como evidentemente no hay para todos, ni todos dan la talla, los que no consigan dar el ansiado braguetazo que emigren tranquilamente. Es un absurdo, de gran frivolidad, dicho finamente y sin herir sensibilidades, hasta podría parecernos gracioso, si nos dejásemos llevar por los efectos de algún tipo de bebida alcohólica. Sin embargo la verdad se muestra en forma de carcajada tragicómica, es reírse en la cara de la gente que desespera diariamente buscando un trabajo, pero no lo tendremos en cuenta.
Los valientes mineros de Chile ven la televisión bajo tierra, sepultados en vida sólo porque el que manda, hombre aprovechado y buen conocedor de las miserias de su gente, nunca tuvo en cuenta las medidas de seguridad. Él hizo la vista gorda pero no fue el único, puede parecer increíble la incompetencia y dejadez con la que “trabajan” ciertos organismos políticos pero no lo es. Los trabajadores son números que hacen cuadrar un balance y pueden sustituirse fácilmente por otros tan muertos de hambre como ellos, aunque ahora todo eso haya pasado a un segundo plano, lo que se pide a gritos es intentar sacarlos de allí, luego quizá nada cambie.
Las minas del Bierzo y Asturias no son rentables, llevan años recibiendo subvenciones de Europa pero ahora Europa dice basta y las empresas eléctricas prefieren comprar el carbón de fuera porque es más barato y señores a lo que estamos, la pela es la pela... El empresario, persona de amplias miras y objetivos claros decide (después de pensárselo mucho) no pagar las nóminas a los mineros argumentando que no puede y amenaza con suspender la prejubilaciones para aquellos que ya están próximos a cumplir con los años de duro y sucio trabajo. El todo poderoso sentado desde su cómodo sillón, en su empresa privada, ve como los mineros una vez más se juegan el tipo y le sacan las castañas del fuego. El minero, ahogado por unos y por otros, presiona con sus manifestaciones y arriesgadas acciones, pero no olvidemos quién aprieta más fuerte. En esta cadena de acontecimientos, el empresario (sea de dónde sea) de amplísimas miras y cuenta corriente holgada, tiene poco que perder, seguramente podrá rehacer sus negocios lejos de las montañas de carbón que adornan nuestros paisajes.
Nos gusta buscar paraísos perdidos y ya no los hay.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Tú no estás






Tú no estás, ni las mañanas
aquellas, que eran como una carta de bienvenida
con las palabras ligeras y brillantes,
que más parecían intentos de corazones y flores
de contornos ovalados y sensibles
avanzando en la planicie del papel.
Brillantes parecían también mis ojos,
sonreían mirando alrededor,
todo era entonces importante y mío.
Qué no podría yo hacer
con sólo un instante
(en el que volviera a tu lado),
balanceándome en el recuerdo hambriento,
mientras me rozaba la piel la brisa,
recién llegada de dormir sobre ti.
Tú no estás, ni yo tampoco ahora,
cerré las ventanas y corrí las cortinas,
atruenan detrás de la puerta grises tardes
frías y cambiantes, sin palabras
que bombeen todo lo que somos
directamente a nuestras venas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

En voz baja






Tenías la referencia horizontal
de aquel horizonte que parecía imposible.
Sobre la piel los granos dorados
cúmulos diminutos en el pliegue
donde tu muslo y tu sexo desafiaban tanta luz.
Y dejabas atrás los nombres que fuiste dando
y algunos versos que besaron la intimidad.



Y te dolerá
será de nuevo un corte limpio,
un desgarro a tu voz.
Te verán seguir caminando
como si nada
y dentro la hoguera,
el suicidio instintivo de otro minuto.



Qué buscabas,
qué buscas.
De aquel horizonte que parecía imposible
tomaste aspirando
su cuerpo escondido.