Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












miércoles, 23 de junio de 2010

Claroscuro




Escondida en el silencio de la noche
me miras con la calma de un felino.
Y te presiento y te converso y me asesino
en el plano fantasmal de las ideas
para ser un espejo en que te mires
para verme en ti y que tú me veas.

Me escondo yo también en esta ausencia
donde habita esa que eres y que quiero
y es tu imagen relajada, lo asevero
la nostalgia que le miente a mi conciencia.

Estoy llamando a gritos tu mirada
y la nada me contesta estos esbozos
como el eco inquilino de los pozos
respondiendo con la propia voz alzada.



Pablo García, Argentina.




martes, 22 de junio de 2010

Y te dejo








Y te dejo pasar la puerta, no me importa que mientas ya,
enciendo la lumbre a ese mar de deseos hundidos
donde vives postergado y escondido,
que me recuerda la profundidad de tus delirios
del por qué de tanta insolencia rescatada.
No me hiere, sé que disimulada hay, un gramo de verdad,
se te escapa aunque no quieras,
aunque no quieres te atrapo yo, y no lo siento,
los naipes sobre las cenizas me ofrecen su fortuna tardía,
y sin mirarte me río de tu convencimiento, de tus dogmas,
sin añorar el horizonte que se recrea de su ausencia
y perfila noches llenas de perturbados lirios.
He construido con versos apócrifos muros de adobe primitivos,
un cuarto amarillo sin ventanas para que no te vacíes,
no te derrames convertido en mal vinagre de vino,
conserves tu esencia de dios menor molesto con el Olimpo
y sigas pensando que me tienes, hierática estatua sin brillo.





jueves, 17 de junio de 2010

Marañas




Los pensamientos saltaban de piedra en piedra.
Había dejado de llover,
tenía todo el tiempo de este mundo
lejos de la vida que no te diré,
de la que omití para así guardarla.
Un diccionario sobre la mesa y un intervalo
de ensimismamiento inesperado,
te escribiré una vez más aún sin saber qué decirte,
porque siento este dolor que no tiene motivo,
que hay en mí impregnado como un óleo antiguo,
qué no se calma, que no se marcha.
No, no puedo sonreír apurado lector
que rebuscas entre mis entrañas de palabras,
intentando ponerme un nombre que no se muera.
Dejó de llover y la tierra se lamió las heridas
con su lengua dulce de dos puntas,
pero yo me quedé sin dormir, vacía,
y el tiempo del tiempo pregunta,
me asusta, no deja de precipitarse,
me persigue sintiéndose un coloso,
maldito dueño de los suburbios de desidia,
despojos de mis escritos, marañas de todo lo perdido.
Los pensamientos saltaban, de piedra eras,
yo hacía equilibrios y conjeturas
intentando bordear tanto vértigo extendido,
mantel donde ser comensales de la nada,
invitados inmaculados de los que no fiarse.

El apartamento




















Nos han recordado estos días en los medios de comunicación y es de agradecer cuando nos hemos acostumbrado a las noticias descorazonadas, que se cumplen cincuenta años del estreno de una de las mejores películas del cine. Mi opinión como espectadora sin grandes pretensiones es que es magnífica sin entrar en los detalles, que los tiene excelentes en cuanto a guión, interpretación y dirección. Y es que estamos a tiempo de volver a verla, de disfrutarla, de dejarnos llevar y olvidarnos un poco de nuestra monotonía. Parece mentira, medio siglo (cómo suena esto) y EL APARTAMENTO sigue deslumbrando. Creo que fue el director Fernando Trueba quien dijo “Sólo creo en Billy Wilder”, podemos pensar que no le falta razón si hablásemos también de otras bellezas cinematográficas dirigidas por él que me encantan, “Con faldas y a lo loco” y El crepúsculo de los dioses”. Sigamos creyendo.
Escena final, en su versión original, porque los protagonistas están irrepetibles. Qué delicia.

viernes, 11 de junio de 2010

Galería personal

Óleos y acrílicas






































1º Golpe, puño y llave inglesa
2º Rostro
3º Hojas
4º Lautrec/puerta
5º Paisaje
6º Mujeres en el teatro
7º Los olvidados

jueves, 10 de junio de 2010

"Lluvia, vapor y velocidad"


















"Lluvia, vapor y velocidad",1844
Joseph Mallord Willian Turner





Y nos abrimos como si ambos fuéramos sólo luz
concentrada sobre nuestra propia imagen anhelada
acaparando el color de los cuerpos, la sonoridad,
qué más parecen llamas que no dejan de aullar
proclamando entre la lluvia su deseo y su hambre.
Y en oleadas invaden los rincones con aire irreverente
que permanecían sellados para que no los profanásemos
inútil es luchar contra la que no se ve, susurramos.
Y contemplamos el vaivén de nuestros pechos henchidos,
agitados, llenos de de la vida que otros quisieran
sinceramente sinceros con lo que pensamos.
A lo lejos la llamada del tren que se acerca
pero que hoy y nunca cogeremos, nos asusta la velocidad
cuando por fin hemos conseguido amablemente
hacer de las horas nuestra piel, ansiado libre escondite.

miércoles, 9 de junio de 2010

Dalmiro Sáenz

Mi amigo el escritor y poeta Pablo García de Mendoza (Argentina) me recomendó a este escritor, argentino como él. Lo cierto es que desconocía totalmente a este autor con un centenar de libros publicados. Buscando información sobre su vida, sus obras, me encontré con esta entrevista de hace un par de años. Me ha parecido tan interesante que ha despertado mi curiosidad ya por si, siempre dispuesta a estos menesteres de no dejar de alimentarse del saber, que ya sabemos que no ocupa, y que pienso calmar lo antes posible desde mis medios. Como no soy nada egoísta ni acaparadora la dejo aquí para que, quién quiera también calme la suya y se alimente bien.Cada uno que saque sus conclusiones.
Pincha sobre el título.

martes, 8 de junio de 2010

La Poesía es un arma cargada de Futuro




Una mirada atrás y… no hay sorpresa,
apenas las cosas han cambiado.
Escucha… otros nombres,
no reconocerás los rostros, son otros,
la calle es más larga pero es la misma,
y los pensamientos siguen galopando
en las noches cuando no se puede dormir.
“Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quienes somos…”

martes, 1 de junio de 2010

Me pusiste un nombre





























Cuando hablas quién eres, cómo me has encontrado
me pusiste un nombre, leías la estrella polar
y madrugabas para vivir todos tus días,
yo aún estaba despierta intentando no pensar
y las blancas sábanas retenían tu forma a las once en punto.
Te conté una historia sobre libros de espías y nazis huidos
te regalé un lienzo para colgar,
era cuestión de darnos en cada gesto, la necesidad
de que nos descubriéramos tantas veces
en tantas cosas, sin querer nada más.
Cuando hablo quién soy, cómo te encontré
leía material de derribo, te puse un nombre,
y madrugaba para vivir todos mis días sin excusas.
Tú ya dormías intentando pensar que quieres de la vida
y las verdes sábanas esculpían mi postura a la una en punto.
Me contaste cuánta miel de romero hay en mí
me regalaste, sin saberlo tú, la escrita cicatriz que mostrar.