Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












lunes, 31 de mayo de 2010

Imposible fijar la vista





Que es imposible fijar la vista en una nube, lo intenté esta tarde pero se movía y a mi se me hacía un nudo en la garganta como si aquello me diera miedo. Divagaba en muchas cosas y en nada a la vez, con la cabeza colgando sobre el respaldo de la vieja silla de jardín, descolorida de tantos veranos al sol, hacía guiños y muecas. Las ramas de la Mimosa iban y venían mecidas por el viento, se me cruzaban en la visión de la gran mancha blanca y sus devaneos con el cielo, la vestían de minúsculas motas amarillas y mis ojos se entrecerraban adivinando los miles de susurros que desprendían en su caída dorada hacia mí. La nube se deshilachaba, en cuestión de segundos había una composición nueva, aún más artística, yo casi me mareaba intentando detenerla fijarla al azul. Por qué tanto empeño, quizá pretendía quedármela, sujetarla invisiblemente, que se quedara sobre mí como una corona de transparencia inquietante, hacerme parte suya, gota de vapor o similar estado y desvanecerme sin más, ir lejos, acaso proyectarme líquida y vertiginosamente sobre un Central Park vacío, silencioso, exhausto de multitud, cansado de la vorágine ejecutiva y matemática de las grandes cifras, colonizado de mestizajes bellos y necesarios, testigo de la indecencia de la miseria, espectador de los cambios, los desordenes y las risas mal dedicadas.
Imposible fijar la vista, imposible, y esa sensación que se te queda agarrada entre las costillas y el corazón, que advierte o crees entender que es así, de lo poco que uno representa bajo un cielo inmenso e infinito que ni siquiera te mira.






martes, 25 de mayo de 2010

Oscuridad, bosque y una niña inocente que camina tarareando una canción infantil.




(niña en la noche/010,original lápiz sobre papel)


Oscuridad, bosque y una niña inocente que camina tarareando una canción infantil.
Podríamos imaginar un final trágico para la pequeña solitaria expuesta a cualquier peligro, pero esta vez sólo pondremos este momento ficticio como un pensamiento pasajero, lo cierto es que la niña camina pero el arco iris brilla en algún lugar. Pincha sobre el título.

domingo, 23 de mayo de 2010

Erótico y bello






Dejo aquí seis microrrelatos erótico-románticos con los que me aventuré en un concurso
donde con 160 palabras (antes lo hice con otros donde el tema era el terror, pincha sobre el título) debías decir mucho y bien, algo complicado, pero me gustó el reto.

Mírame

Yo te miré, al principio sin querer, luego me quedé en ti, en tu frente, en la línea de tu óvalo, en tu nuez y tú hiciste lo mismo, te noté sobre mi pelo, en el lóbulo de mi oreja, en el nacimiento de mi seno. Sonreímos y yo disimulé bajando la mirada y acercando un dedo a mis labios.
Sabía que me mirabas así que lo mordí sin hacerlo y te volví a mirar, esta vez directamente a los ojos. Los dos lo supimos inmediatamente, porque se nos hizo agua y miel la boca y sentimos el calor crecer sobre la piel. Y tú me mirabas y yo ardía y nos fuimos devorando en el silencio de nuestra saboreada conexión, tú desde la barra y yo sentada en la mesa que tenía vistas a la calle más transitada de la ciudad, en aquel bar lleno de gente que ya no existía.

Tu nombre...

Susúrrame mientras me abrazas, siento tu aliento en mi nuca y me desespero, necesito que me poseas y yo poseerte. Sí, con tus manos en mi cuello, quebrándome de placer, agitando mi cuerpo ansioso de lo que está por venir. Y me giro y frente a ti me rindo, me dejo subyugar a tus besos de humedad adictiva que me destrozan porque así lo quiero. Me miras y me rompes, me quemo desde dentro y mi piel enrojece, se hiere a si misma con el calor de tus palabras. Y siento como tú te alzas fuerte, inquietante, imponente sobre mí, tierra ya conquistada. Y yo, que sólo me queda cerrar los ojos, me dejo llevar y abdico para siempre en tu carne, que desde ahora es el lugar donde vive el amor al deseo que lleva tu nombre.

Fuiste mía

Allí estabas transparente como las aguas del río donde pasabas las horas del mediodía, con un libro sobre el ingenuo regazo, que yo ansiaba lamer, y la cabeza inclinada hacia atrás, los parpados cerrados y la respiración pausada. El sol te acariciaba y yo también, No sabes cuántas veces recorrí tu cuerpo, cuántas veces te besé. Fuiste mía, de mi boca, de mis manos que supieron yacer en ti y llevarte libre y grandiosa hacia todos mis deseos de hombre enamorado. Hice de ti lo que quise sin una sola negación de tu parte porque cuando abrías los ojos y me mirabas yo veía en ti ese brillo que solo da el placer infinito. Y gozamos, yo soñando que tú eras toda sensualidad, toda provocación y tus murmullos, como el río, calmaban mi sed

QUIERO

Me pediste bailar contigo y yo que aquella noche me sentía esclava de mi placer te dije que sí. Y mientras nos colocábamos correctamente y nuestras manos se unían con demasiada prisa, nuestras siluetas se rozaban por primera vez a través de las ropas. La música nos protegía, fue la cómplice perfecta, yo sentía tu aliento en mi cuello, los dedos que apretaban con fuerza la carne trémula de mi cintura, pero yo no te miraba, intentaba ocultar mi emoción a los ojos de los demás, porque tú ya lo sabías cuando mi pecho encendido se apretó más en ti. Y se unieron también nuestras respiraciones, por un instante fuimos uno y aquella locura de sensaciones nos hacía temblar y desvanecernos. Notamos el calor de nuestras pieles, el olor de nuestros cuerpos que se deseaban y de repente la melodía se detuvo y sólo te dio tiempo a decirme al oído…quiero mucho más….

Amar o no amar

Yo sé que no hago bien, pero es inevitable, cada vez que nos vemos confirmamos esa locura y no pensamos en los demás sólo en nosotros, no queremos hacer daño… dime, es tan malo amar a otra persona…

Ayer nos encontramos, pura casualidad. Al mirarnos ya éramos conscientes de lo que pasaría. Hablamos, pero nuestras manos tenían la necesidad de tocarse, así que terminaron colándose bajo la ropa, mis dedos entre los botones en su camisa y los suyos bordeando los pliegues de mi blusa. Yo abrí mi boca y dejé que jugara dentro, mordí sus labios y mantuve la presión un segundo, mientras él tiraba de mi pelo hacia atrás con una fuerza contenida que me llenaba de gusto. Sentimos como nuestra piel enrojecía y brillaba, se pegaba la una a la otra, ardía y pedía caricias y saliva… ¿Tú crees que se puede detener algo así?
“Eso es la razón de la vida”.

Todas las mañanas

Todas las mañanas llego puntual a mi trabajo, él ya está delante de la pantalla del ordenador.Yo me siento, cruzo las piernas, enciendo mi equipo y busco los informes. Paso por su lado camino de la impresora, dejo en el aire mi perfume y sé que él también lo nota. Inclinada sobre el aparato veo como los folios van apareciendo con las últimas estadísticas, de repente descubro su mano cerca de la mía, pero no la retiro y ella se acerca un poco más hasta rozarme. Me dejo acariciar, me dejo atrapar entre la mesa y su cuerpo, giro mi cabeza para ver su perfil, abro mis labios y me apoyo sobre su pecho con suavidad. Sentimos como nuestras respiraciones se mezclan acompasadas, como nuestros olores nos agitan las entrañas, nos hacen decir locuras que sólo nosotros comprendemos. La impresora se detiene, los dos recuperamos la noción, vuelvo a mi sitio y así todas las mañanas.

La lectura

Yo iba a la biblioteca porque así me sentía libre. Seleccionaba algunos libros y me rendía a mis ensoñaciones. Una tarde estival acudí, dejándome llevar un poco por cierta ansiedad sexual, que junto con la temperatura húmeda de la ciudad marítima me agitaba y desordenaba los deseos. Allí junto al Justine de Sade me dejaba abrazar y “abusar” consentidamente siendo consciente de mis fantasías un tanto libertinas. Mientras gozaba de la lectura del libro maldito me di cuenta de que no era la única persona que había decidido pasar aquellas horas calurosas en tan grata compañía. Frente a mi un hombre de mediana edad parecía absorto contemplándome, pensé que quizá mi cara había sido por un momento el reflejo de mi alma excitada, le miré fijamente suplicando que así fuera, al ver que sus ojos se cerraban y su boca se entreabría dejando escapar un gemido, comprendí orgullosa y terriblemente satisfecha que los dos habíamos disfrutado Ex libris.

sábado, 22 de mayo de 2010

Cosas pequeñas o quizá demasiado grandes




Pequeñas cosas que te hacen muy feliz,
la espera que desespera anclada a los recuerdos,
el repaso a tus expresiones imantadas a mí.
El febril destello verde impregnado en tus ojos
que grita con gusto cuando se para en el labio
que se muerde demasiado despacio,
de manera inconsciente, saboreando
delicados continentes, trozos de ti.
Y respirarte de una sola vez ansiosamente
quedarme con tus respuestas y repetirlas
para no olvidarlas, ni olvidarte.
Tu risa, tu sonrisa apacible, la mano
que llevas a tu frente que siento arder,
las palabras que dejas escritas
para que yo las encuentre,
las horas en las que me recordaste
en la mañana aún amaneciendo
al acostarte junto al cuerpo al que prometiste
amar… toda una vida.
Las canciones con las que nos adornamos
los deseos y que nos calman las horas,
el libro que ambos leímos, los versos
que nacen sin llanto, sin saber cómo se moldean.
Lo que yo aprendí de ti
lo que tú aprendiste de mí.
Todo lo dicho en secreto, más deseo.
Cosas pequeñas o quizá demasiado grandes
que te hacen muy feliz.

martes, 18 de mayo de 2010

Vasos Vacíos





















Hablemos de los dos,
digamos lo que tenemos que decir
sin miedo, sin treguas imposibles,
seamos sinceros en este momento
lleno de pétalos marchitos y aguardiente
a desgana, que ahuyenta el sueño.
Brindemos por cualquiera
riámonos de los dos, si aún queremos,
de tanto sufrimiento falso y en ocasiones cierto,
de tantas dudas reiteradas como acusaciones
que nos hirieron para nada mil veces.
Qué mal te sienta beber sin luz
ocaso de lo que un día fue mi deseo,
qué mal me siento odiándote, maldita,
no soy más que un trazo, sin cuerpo.
Se secan los minutos y la botella se vacía
a desgana espejo, de tantas iras.
Y ahora responde, qué esperamos,
no sería mejor marcharnos ya, así, de repente
ahora que aún tenemos la bella sonrisa idiota
del feliz embriagado que no da más.
Hablemos de los dos,
digamos todo lo que queramos, da igual
sin miedos, sin puestas en escena,
dime por qué sí, por qué no,
el ahora o nunca, el no me arrepiento.
Somos tan tristes en este momento,
somos tan verdaderos que nos olvidamos
de que ya estamos casi muertos,
de que nada queda por expulsar
de nuestros errantes huesos sin tacto.
El vaso volcó sobre la mesa
dejo el surco, sólo eso.






viernes, 14 de mayo de 2010

Sin prosa poética

Hace unos días hice referencia, unas breves líneas, a tres noticias que me dejaron pensativa y algo más. Pincha sobre el título, si quieres verlas.
Hoy me tomo el café con este titular “Garzón, suspendido”. El juez Valera ha suspendido cautelarmente a Garzón. Investigar los crímenes de Franquismo (¿es qué no los hubo?) y los casos de corrupción de algún partido importante (¿es qué no los hay?) parece ser pecado mortal y merecer condena perpetua. Después de veintidós años Garzón abandona la Audiencia Nacional para alegría controlada de muchos y es que a pesar de estar en el año 2010 en España aún hay intocables que manejan hilos invisibles. Por si caso tengamos cuidado los ciudadanos de a píe, lo más seguro es, que si no podemos pagar nuestra hipotecas, acabemos con una orden de prisión incondicional y acusados de atentar contra la banca.
Cualquier despropósito sirve. Otros se van de rositas. País de sinvergüenzas y de vergüenza

martes, 11 de mayo de 2010

Y por qué no recordarte, por qué no volver al jardín junto a tu pecho hinchado de vida…




Y por qué no recordarte,
por qué no volver al jardín
junto a tu pecho
hinchado de vida…

Si cierro los ojos consigo verte, con la tez iluminada por el sol de la tarde.
El cobrizo reflejo sobre los cabellos despeinados, el surco enrojecido de tu piel bajo el vestido y la sutil embriaguez del sueño. Pausada respiración casi imperceptible y la mirada habitando en algún pensamiento, así ensimismada pareces irreal, el boceto indefinido de trazos cálidos, prolongaciones de un enamoramiento momentáneo con la luz, pero la vida te mece y tu pecho suspira. Te hayas perdida seguramente en las anotaciones que has hecho de tus días, quizá comprendas ahora que no fue tan cierto aquel instante, quizá te convenzas ahora de quién hablo para ti y quién tan sólo robo tu tiempo necesitado. Sí, la tarde es el reposo de tu alma que va haciéndose un hueco de tierra y hojas de otoño, con las manos heladas y los píes descalzos, lugar indoloro donde acudir y resguardarte cuando no sepas cómo seguir caminando. Eres, mírate, sólo la quietud, la lumbre que se apaga despacio, pero volverás a arder y tendrás sobre tu frente de nuevo las palabras que nunca faltaron en tu boca.

martes, 4 de mayo de 2010

Hablando sobre “La Envidia”




















Según el diccionario de La Real Academia de la Lengua Española:
Disgusto o pesar por el bien ajeno.
Deseo de tener o hacer lo mismo que otro.
(Del lat. invidia, literalmente podríamos decir, mirar con malos ojos)

La envidia como instrumento de mejora, superación personal, entendida como afán por alcanzar un logro que antes hemos visto culminado por otra persona. La envidia entendida como un tipo de admiración ¿Este sentimiento es acaso condicionado por una etapa de la vida, por el momento vivido, o es algo más profundo, intrínsicamente humano?

En qué momento pasa de ser algo positivo, dentro de lo razonable e incluso hasta cierto punto saludable, a convertirse en sentimiento enfermizo, supongo que la gestión de la envidia tiene posiblemente que ver con la educación y el respeto, por lo tanto es algo relacionado con lo cultural, pero cómo puede lograr que deseemos no lo material del otro, sino que a ese otro no le vaya bien. Es, poniendo un ejemplo muy visual, como si alguien se sacase un ojo para ver tuerto al sujeto de nuestra fijación. Y cómo empieza la envidia, a través del sentido de la vista.
Quizá por ello en La Divina Comedia, Dante nos mostró a los envidiosos llevando los ojos cosidos con alambre, quizá por ello las miradas pueden decir más de lo que creemos y darnos un aviso, una llamada a la cautela. Aún así, tantas veces no lo percibimos, por falta de atención a nuestros propios instintos, y se nos cuela entre las filas un amigo envidioso. Un mal amigo sin duda.

En este poema aunque la alusión queda clara a dos mujeres, la envidia no tiene género. Sólo ha sido una cuestión de estética poética. Las imágenes son ilustraciones de Miquel Barceló, que realizó para una edición de La Divina Comedia. Dos de mis envidias confesables.



Sobre la tierra seca, yerma, de pie,
odiando la piel que me cubre,
la voz mutilada de tanto hablarme de ti.
Recordando, el vergel que es tu casa,
la suave brisa llena de canciones que es tu boca,
la estela blanca que es tu contorno deseable.
Me consumo y crece en mi
aún más este resentimiento a la vida
que bordó en ti la belleza,
cosió a mí la simpleza de unos rasgos,
escribió en ti gracia y versos
olvidó en mi, virtud plasmar.
Soy yo culpable de todo ello,
no eres tú más cruel conmigo,
cuando sonríes, me tiendes la mano,
me das de beber de tu copa sin dudar.
Yo te miro desde la sombra que soy
y me siento parida por ti,
deseando oler como tú hueles
sobre tus ojos de miel, posar mis ojos,
deseando que se te paren las horas,
quizá en ese escalofrío que te recorre
estoy envuelta ya por siempre.