Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












viernes, 26 de marzo de 2010

Humo


























Te desvaneces,
te conviertes lentamente en lo que no eres
(la luz te traspasa y eres
sólo un silencio mal iluminado que decrece
hasta hacerse ausencia).
Pero tú no lo eres, no.
La sonrisa sincera
el brillo sensible
el contorno suave que perseguir
la palabra sedienta
la caricia necesaria, eso sí.
Te desvaneces porque yo ya no estoy.
Confundí los ropajes y me vestí
con las lunas desgastadas
con los amaneceres de grises
y las largas horas de apariencias,
hablando
de cualquier cosa vana.
Y dejé de enviarte susurros
colgados de mis dedos que volaban
tras las sensaciones agradables de tu sonrojo.
Dejé de soñar y tú dejaste de vivir.
Y ahora te escapas como humo
bajo la puerta que yo cerré,
lentamente
y desvaneciéndote perfilas magníficamente tu rostro,
imagen transparente con aroma de adiós mudo
que me envuelve, y penetrando en mi,
transgresora
firmas segura, lo que aún eres.




martes, 23 de marzo de 2010

Hera decapitada



Acabo de decapitar a la hermosa Hera (Juno para los romanos), diosa entre las diosas del Olimpo. Debo decir en mi defensa que ha sido sin querer, un accidente desafortunado en horas de quehacer doméstico. Nadie puede sentirlo más que yo, que velé por su imagen cuidadosamente en aquel viaje a Mérida (Emerita Augusta) ya hace muchos años. Pero hoy la he decapitado, final trágico sin duda. Estoy recomponiendo su rostro, trozo a trozo con delicadeza y aprecio, esperando que su nuevo aspecto no me aleje de las ensoñaciones clásicas.
Se decía que Hera recuperaba la virginidad todos los años cuando se bañaba en el Canathus y que protegía los matrimonios y los nacimientos. Con el tiempo se volvió sumamente celosa y vengativa, debido a las continuas infidelidades de su esposo y hermano Zeus.
La diosa es despiadada cuando se enfada, y yo pongo todo mi empeño en unir sus pedazos mientras la imagino tramando alguna conspiración. Poco a poco recupera su rostro arcilloso y ahora parece mucho más antigua que antes. La Diosa llena de cicatrices me mira y creo por su mirada hueca e inmortal que estoy perdonada.

éξομολογóεμαι,εúχαριστéω
gratias ago
Gracias.

lunes, 22 de marzo de 2010

El árbol al que le creció una farola entre las ramas


(Original árbolfarola/10 lápiz sobre papel)


Un frondoso bosque lejos de cualquier asentamiento humano, lejos de los ruidos, de los desordenes de lo cotidiano, de ese galimatías que es la vida en las acrópolis modernas, llenas de cruces y calles cortadas, llenas de señales que te señalan por donde debes andar. Y en el bosque, un árbol soñador, que mira hacia el cielo estrellado y que se estrella continuamente con su soledad, porque él se siente solo y diferente entre tanta espesura y tanto conformista hermano vegetal. Empezó a pensar un día, en lo agradable que sería tener luz propia e iluminarse en las noches, para verse y que le vieran mucho mejor los otros habitantes del bosque, porque él podía pensar y soñar y por supuesto no se conformaba como sus congéneres con la iluminación natural del sol y la luna. Sus pensamientos viajaban más allá de sus raíces a las que menospreciaba, ignorante de que en ellas se guardaba la vida más importante, y era capaz de imaginarse en otros lugares siempre libre y admirado, intuyendo que había algún otro mundo más allá de lo que él veía desde su altura. Qué duda cabía que no había nadie como él. Y soñando, soñando empezó a notar como su corteza se resquebrajaba y una estrecha hendidura se iba convirtiendo en una gran grieta, que le producía terribles dolores. Poco a poco observó como en ella crecía algo duro y negro,  algo que iba rápidamente sobresaliendo de su vientre; se asustó ya que desconocía aquel material tan diferente a la madera. Con el tiempo el dolor desapareció y el se acostumbró a aquella nueva protuberancia, que se alargaba ya más que sus bellas y verdes ramas. Una mañana se despertó sobresaltado, al final de aquella rama extraña, le pareció ver un nuevo artilugio, desde luego muy diferente a un nido. ¿Qué podría ser aquello?
Aquel día no pudo concentrarse más que en la metamorfosis que estaba sufriendo, dejó de lado los sueños y ensimismado, se olvidó de comer y de beber, y decenas de hojas cayeron muertas sobre la tierra a sus pies. Ya de noche y angustiado, más solo que nunca, intentando dormirse al vaivén de la brisa y arrullado por los sonidos de la oscuridad que orquesta las horas nocturnas, creyó ver una pequeña luz al final de aquella línea sin nombre. La luz fue aumentando su intensidad y en un momento iluminó al árbol y a todo su entorno. ¡Cómo podía ser! Tenía luz, desconocida luz amarilla, pero a fin de cuentas luz. Esa noche se mantuvo despierto y todas las noches que la siguieron, como en una especie de vigilia eterna, y como la luz nunca desaparecía, nunca más se durmió, dejó de viajar en sus pensamientos, dejó de sentirse único y especial, y a la par fue secándose, las hojas, las ramas primero, su tronco después y por último, las raíces centenarias que habían perdido la fuerza para seguir alimentando tanta estructura ajena.




Girapoema 2010

Una nueva edición de poemas nos llega en forma de libro digital.
Poetas que hablan de la poesía y la vida alrededor del mundo.
Poemario libre para disfrutar por todos los amantes de la poesía.
Al igual que el año pasado participo con un poema "Poet@s".
Podrás encontrarlo en el capítulo cinco, página 86 del mismo ( en el Girapoema 2009, en la página 129).
Todo el poemario es una delicia, sólo desearte que lo pases bien con su lectura.
Visítalo desde aquí haciendo clic sobre el título de esta entrada.

jueves, 18 de marzo de 2010

Qué no se nos olvide…

Con que voracidad leíamos entonces aquellos libros, las clases de literatura se habían convertido en sesiones improvisadas de historias que nos hacían despertar a la vida. Cómo empezamos a entender, a tener una opinión propia, a valorar, a leer entre líneas. Aprendimos a expresarnos, a escribir correctamente. Los comentarios de texto eran autenticas declaraciones de principios, eran la búsqueda de una nueva lectura en la soledad del cuarto por si algo se nos había olvidado en el tintero. Entorno a los libros construimos personalidades, confesamos algunos miedos e hicimos promesas para el día que fuéramos mayores. A algunos se nos abrieron las venas en forma de poemas, nos hicieron gritar deseosos de otras revoluciones, nos quedamos colgados de algunos autores y les juramos fidelidad, decidimos parecernos a ellos en la firma y crecimos consagrados al placer de las páginas llenas de historias que queríamos adoptar, hacer nuestras y no olvidar.
Así descubrimos el Quijote cuerdo, la sátira de Quevedo, la sensibilidad de Neruda, la belleza de Lorca, la sencillez de Hernández, el amor fatal de Baudelaire y tantos y tantos otros. Un día se nos cruzaron en el camino las ratas y la subsistencia, los santos inocentes y sus miserias, y descubrimos que cinco horas con Mario son pocas para decir todo lo que una mujer piensa de una vida por y para el matrimonio. Cómo se nos quedaron cosidos a la piel esos personajes, con que magnificencia el lenguaje adquiere una profundidad tal que nos enriquece y nos lleva a la recreación del castellano más puro y vivo. Porque si hablamos de vida ahí tenemos a Delibes, para siempre.

domingo, 14 de marzo de 2010

Lola Fontecha en "Poesía más que nada"



DANZA DEL VIENTRE

Dulce danza que anida en el alma
recorre la piel de la bailarina que la luce
movimientos pélvicos que enamoran
vueltas a su alrededor juego de luces

Halagos en su piel por cada movimiento
cabello que vuela en el vaivén de su organismo
bello ritual que transporta a quien lo admira
todo el cuerpo y la música van al ritmo

Dulce intriga de deseo contenido
Ligeras sus manos vuelan a acariciarse
Mueve grácil sus pies y sus brazos
Pasos lentos que la hacen anestesiarse

La música aumenta en ritmo
Caderas que embisten al compás
Pecho ahogado por golpes secos
Se mueven al unísono, a la par

sábado, 6 de marzo de 2010

Noticias tuyas


(foto, Mar en Llanes)

Dejaste de escribirme un día,
pero era sólo tu vida que te llamaba a filas.
No fue una traición, sólo un abandono
que yo entendí necesario.
Eché de menos tus reflexiones, las dudas,
las certezas humanas que ambos defendimos,
y aprendí del frío de esta distancia
de esta soledad sin palabras ni versos
de ilusiones en lista de espera forzada,
pero yo no olvidé, ni tú tampoco.
Hoy regresas
enviándome desde el otro lado del mundo
un suspiro tuyo, una ráfaga de viento
que azota mi ventana de rutinas
y me confirmas otras realidades.
Es llanto, impotencia, rebeldía,
el querer y no poder tan mencionado,
“cambiar todo en un disparo certero
con las armas que tienes en las manos”.
Me llega tu aliento buscando un refugio
y yo abro la puerta de mi puerto en calma
para que puedas dormir, reposes tu peso,
me hables de tus batallas.
Noticias de ti, que me hacen pensar en mí
que me buscan entre las comas de tus pausas
y me encuentran en trincheras de semejanza.
Confirmo hoy esta confianza
que nos une más allá de este tiempo
y te hago mío prendido al pecho
como una medalla al duelo que no calla.

martes, 2 de marzo de 2010

Fragilidad y suerte



Hace muchos años me encontré la mariposa que veis en la imagen.
Fue en una tarde cálida, yo caminaba por la acera con mi hijo de la mano que tendría unos siete u ocho años. Al mirar al suelo allí estaba ella, cerca del bordillo, ya en la carretera, predispuesta a desaparecer en cualquier momento.
Los dos la vimos, qué guapa es, dijimos, pensamos que estaba viva, pero al acercar nuestras manos, ella no se movió. La cogimos y la envolvimos con cuidado y la llevamos a casa, porque era evidente que un ser tan perfecto allí no podía quedarse, desde entonces sigue aquí, mi hijo ya tiene dieciséis.
Hoy al mirarla y hacer memoria de su encuentro me he dado cuenta de que su belleza está intacta como el primer día, supongo que las condiciones de temperatura han sido las adecuadas y se ha conservado sumamente bien, aún así no deja de sorprenderme que su fragilidad sea de una resistencia insospechada.
Todos hemos visto como una mariposa mueve sus alas ¿o no? Yo vivo en una zona rural y en la primavera las veo revolotear entre mis macetas sobre todo al mediodía con el sol iluminándolo todo, calentándonos un poco después de nuestros inviernos largos. Me he dado cuenta de que cada vez es más difícil observarlas, hay muchas menos. Dicen que si una mariposa agita sus alas en un extremo del planeta en el otro se produce un tornado, un ciclón, algún tipo de desastre natural, entonces ¿cuántas mariposas habrán agitado sus alas en estos días?
Fragilidad. Somos frágiles, pero a la vez fuertes, capaces de seguir. Resistencia, fuerza, fragilidad ¿contradicción? La mariposa de mi historia, de la cual desconozco su nombre científico, se llama Metáfora.
La bonita pulsera que acompaña a Metáfora, es una baratija que imita piedras de ámbar y jade verde con pequeñas figuras de plata. Es una pulsera de la suerte. Llego a mis manos una noche festiva de verano, en una gran feria donde los puestos de bisutería y complementos se eternizan hasta llevarte a la confusión más absoluta.
Fue un detalle de mi hermana, me dijo, para que te acuerdes de mi, qué te de mucha suerte... y a mi me pareció el regalo mejor del mundo, porque la pulserita me gusta tanto como el ruidito que produce al mover la mano. Suerte. ¡Qué me dé suerte! qué mayor suerte hay que ésta, qué tú pienses en mi. Fragilidad y suerte, dos palabras, dos imágenes, una subjetiva y la otra abstracta, forma y fondo de nosotros mismos, pequeños detalles de un todo, que nos acompañan por los miles de caminos de esta vida de contrastes insólitos.