Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












miércoles, 22 de julio de 2009

María de Magdala

María, Marian, Miriam, Mara, Magdalena.
Tantos nombres ¿para una sola mujer quizá?
Olvidada, ocultada, ignorada. Está clara su existencia allá, en tierras de Galilea, pero no así su vida, sólo en los famosos evangelios apócrifos se muestra una visión un tanto alejada de las maneras religiosas y sagradas a la que la Iglesia Católica nos tiene acostumbrados. Aparece como una mujer culta unida a un Jesús humano y mundano, que comparten sabiduría, vida y amor. ¿Es por ello que había que borrarla de la historia?
Todo son conjeturas, pero la insistencia de la Iglesia de hacer desaparecer cualquier escrito sobre su vida pública, sobre su realidad nos hace divagar en posibles alternativas, porque aunque suene muy repetitivo “la verdad os hará libres” y no se puede creer con los ojos cerrados todo lo que nos cuentan, debemos pensar por nosotros mismos, razonar, valorar y decidir con qué nos quedamos. Según el santoral hoy se celebra Santa María Magdalena, digamos “la Magdalena autorizada”, sin embargo, la imagen difuminada y hermosa (se conservan algunos retablos poco conocidos también, donde especialmente se destaca su figura) de esa otra mujer, se nos presenta insistente y prometedora haciéndonos ilusionarnos ante la imagen de un Dios sólo Hombre.

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