Palabras que se quedan


Quizá tengas un momento y desees quedarte entre estas palabras que te esperan. Es muy fácil, sólo tienes que leerlas en voz alta si quieres o en silencio si prefieres. A veces la sencillez es el mayor de los argumentos para conseguir que alguien encuentre su propio pensamiento, entre palabras que se quedan cálidamente reposando como un buen vino.












jueves, 30 de julio de 2009

Instante somos

Un instante, somos el instante
que perfora este pozo de los deseos
que no podemos decir.
Nos buscábamos,
recorriendo perpetuamente
los trozos olvidados de nuestros cuerpos
haciendo apología de nosotros mismos
forzándonos a no olvidarnos.
Yo esperaba que llevase tu nombre
impregnado en aceite de olor afrutado
el viento que me ha de empujar a vivir,
hallé sin embargo la imagen detenida
de un instante, el que somos nosotros
seres alejados del mundo
capaces de devorarnos y lamernos
buscándonos en cada latido
robado al corazón que enloquece.

miércoles, 29 de julio de 2009




Edgar Allan Poe
1809-2009

Se cumplen doscientos años del nacimiento de este escritor estadounidense, considerado para muchos maldito, pero sin el cual no se podría concebir gran parte de la literatura actual. Poe es quizá un escritor oscuro, pero para mi es sobre todo la soledad del sentimiento. Quién no ha leído sus cuentos de terror, sus relatos de misterio, su poesía atormentada…
Su literatura no se entiende sin su visión de la vida, sin sus miedos, sin sus circunstancias. Un escritor que se hace daño asimismo, escribiendo entre sombras pero proyectando luz que nos llega hasta hoy. Mi sencillo homenaje, recogiendo algunos de sus increíbles textos en esta era de la informatización.








El corazón delator





Los dos Camilos de Jorge Trejo Rayón, México

http://www.revistakatharsis.org/premios_relatos_literarios2008_Accesit_Mencion.html

LOS DOS CAMILOS

–Ave maría purísima
–Sin pecado concebida
El sacerdote pregunta al confesado cuáles son sus pecados. El confesado calla, el padre intuye que no le es fácil confesarse. El sacerdote espera pacientemente a que el hombre le conteste, este se levanta, y se escuchan sus pasos en las baldosas de la iglesia, el sacerdote sale del confesionario y mira alejarse al que parece ser un hombre joven, casi un niño.
No es la primera vez que al sacerdote le suceden estas visitas, han sido ya dos o tres veces más y siempre con la misma persona. El muchacho calla, no se confiesa, únicamente se acerca al confesionario y contesta el consabido sin pecado concebida. El todavía joven sacerdote, piensa que la próxima vez cambiará de táctica para poder dar confianza al confesado.

–Ave maría purísima
–Sin pecado concebida
–Cómo te llamas
–¿Importa mi nombre?
–Claro que no, sólo quería conversar un poco contigo…
–¿Para qué?, no creo que le importe saber quién soy, ni que hago en la vida…
–Me importa toda la gente que viene a confesarse, me importan mis feligreses…
–Yo no le importo a nadie, a nadie… ni siquiera sé para que carajos vine a este mundo…
Una vez más el joven se levanta y se aleja, el padre lo ve salir y vuelve a sentirse inquieto con la visita de esta persona, aunque considera que ya avanzó un poco, al menos lo hizo decir más de dos palabras.

–Ave maría purísima
–Sin pecado concebida
–Me llamo Camilo y tengo catorce años.
Se llama igual que yo y es casi un niño –piensa el cura.
–Camilo, hace ya varios días que no te apareces por aquí.
–La vida no es fácil padre, hay que salir a buscar el pan de todos los días…
–¿Qué es lo que haces para ganarte ese pan?
–Se hace lo que se puede, hasta robar…
–¿Has robado muchas veces?
El joven calla y con su silencio asiente, el sacerdote busca otra pregunta que hacerle al joven, pero no encuentra una que le suene lógica o sencilla.
–¿Quién te enseñó a venir a la iglesia?
–Mi hermana mayor, ella me ayudó a hacer mi primera comunión
–¿Vives con ella?
–No. Ella se fue de la casa
–¿Vives solo?
–Duermo solo, si es lo que quiere usted saber. Ahora es el joven el que nota la turbación del sacerdote y promete venir otro día a conversar con él, se levanta y se aleja, esta vez sus pasos se escuchan más pausados, el padre Camilo no sale del confesionario, no se atreve a hacerlo.

–Ave maría purísima
–Sin pecado concebida…
–Padre, soy Camilo, no había podido venir, hace muchos días que he estado fuera de la ciudad, fui a la capital, a realizar un trabajito… no padre, no fui a robar, estuve de viaje acompañando a una persona.
–¿A una mujer? ¿A un hombre?
–Da lo mismo…
Cuando el padre se da cuenta de lo imprudente de su pregunta, queda turbado, la verdad es que el joven Camilo logra inquietarlo más de la cuenta, quizá por ello, lo imprudente de algunas de sus preguntas. Esta vez piensa con más calma su siguiente pregunta.
–Dime Camilo, ¿Eres feliz? ¿Te hace falta algo? ¿Necesitas alguna ayuda?
–¿Cómo qué padre? ¿Comida? ¿Un lecho donde dormir? ¿Acaso podría usted darme esa clase de ayuda?
–Comida sí, aunque no sería muy abundante, compartiría contigo mis magros alimentos, en cuanto a un lecho en donde dormir, la verdad es que la parroquia es chica y solo disponemos de dos pequeños cuartos, uno en donde apenas si cabe mi cama y otro en donde duerme el sacristán, un cuartito aún más pequeño que el mío, pero podría buscarte un lugar en donde puedas dormir, buscarlo entre algunas de las piadosas familias de este barrio.
–Que fácil resulta eso para usted, pareciera que no conoce a la gente, a usted no le negarían nada porque lo conocen, pero a un desconocido como yo, que no saben quién soy ni de dónde vengo, le pondrían una cruz enfrente antes de admitirme en sus casas. No padre, usted no puede ayudarme…
–¿Por qué no vienes a jugar en los patios de la parroquia?, hemos formado dos equipos de fútbol y uno de básquet, te vendría bien un poco de ejercicio.
–¿Para que termine más hambriento y con más ánimo para caer en los vicios como sucede con algunos de sus muchachos?
–Es el caso de unos cuantos nada más…
–Si usted lo dice padre…
–Entonces, quizá esta vez si tengas algo que confesarme…
–Sí, hay algo en mí que no me deja ser feliz, pero no va a ser este día cuando se lo diga, ya será en otra ocasión.
Vuelve a hacerse un silencio entre los dos hombres y esta vez el joven Camilo se aleja del lugar sin hacer ruido, se aleja casi como un fantasma, como una aparición.
El padre Camilo queda solo, sumido en sus pensamientos, se da cuenta de que el joven lo visita cuando no hay otra persona más en el confesionario o en espera de ser confesada, aunque en realidad es poca la gente que acude a la parroquia en busca de confesión. El sacerdote reflexiona también que Camilo, para ser un joven desorientado o con necesidad de ayuda, es un joven que se expresa con cierta propiedad, que no lo hace como la mayoría de los jóvenes que están en situación parecida. Aunque no conoce su rostro, pues nunca lo ha visto de frente, piensa que debe ser un joven agraciado o que cuando menos no tendrá un defecto físico que lo haga repulsivo a los demás. Ya lo invitará a la sacristía la próxima vez que lo visite y le ofrecerá un refresco o un café para conocerlo más y saber bien quién es la persona con la que habla en el confesionario.

Pasan los días y el padre Camilo no ha recibido la visita del joven que se llama como él. Además no ha tenido mucho tiempo para pensar en su ausencia, las fiestas del santo patrono del barrio tienen absorbido su tiempo, hay muchas cosas que hacer para la colaboración que año con año hace su parroquia para que el barrio celebre su fiesta, casi ha logrado no pensar en Camilo, sólo lo recuerda cuando sabe de algunos jóvenes que has sido detenidos por robo o por peleas entre pandillas de diferentes barrios, pero entre ellos no cree reconocer al “joven desorientado” (así le llama él).
Después de las fiestas, el sacerdote, en su confesionario, sabe que en cualquier momento se hará presente Camilo, así sucede…

–Ave maría purísima
–Sin pecado concebida…
–Padre, aquí estoy nuevamente, ¿No ha pensado usted en mí?, ¿No me ha echado de menos?
–Claro que sí Camilo, ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Estás bien? ¿Qué te ha hecho falta o qué te hace falta?
–Muchas cosas padre…todos necesitamos muchas cosas, y no me refiero a las cosas materiales, esas van y vienen, esas cosas pasan… me refiero al afecto, a la comprensión de los demás, a no ser utilizado por ellos, al lugar que para todos debemos de tener unos y otros, el lugar que para Dios si tenemos…
–¿Es eso lo que te orilla a delinquir? ¿Has tratado de encontrar la respuesta por medios que no sean contra las leyes?
–Muchas veces, pero sólo encontré malos tratos, desprecios y humillaciones, desde muy niño sólo conocí el lado oscuro de la vida, todo esto me llevó a matar a mi padre, tenía yo que hacerlo, eran muchos los golpes que les daba a mi madre, a mi hermana, a mis hermanitos y a mi, decía que iba a matarme pues no era yo más que un vago, bueno para nada. De haber tenido un padre como el mío, creo que hubiera usted hecho lo mismo que yo.
El sacerdote queda anonadado ante esta confesión. Ahí está, con toda su crudeza. ¿Hubiera hecho él lo mismo?, ¿habría matado a su padre? o al menos ¿hubiera cruzado por su mente el matar a su padre? deja de reflexionar y molesto, vuelve al diálogo con Camilo.
–Y así de fácil me lo dices, no sientes acaso remordimientos por lo que hiciste, ¿sabe alguien más tu delito?
– Ahora lo sabe usted padre, ¿me condena?
–No, no lo haré, pero debes entregarte a las autoridades y pagar tu culpa…
En la pequeña parroquia resuena la sonora carcajada de Camilo. Al padre se le pone “la piel chinita” y por un momento reniega de haber conocido a este joven.
–Vamos padre, no creo que se haya creído lo de la muerte de ese desgraciado
–¡No te expreses de esta manera, respeta el lugar en que estamos!
–Tiene razón padre, pero ese hombre no merece otro calificativo, es poco en comparación a lo que pienso de él.
–¿Tanto rencor le tienes?
–Por el murió mi madre, a mis hermanos los explota, por él mi hermana huyó de la casa, pues la manoseaba cuanto quería…a él le debo lo que soy, en lo que me he convertido y no puedo quitarme de la cabeza el matarlo algún día.
–¿Acaso no hay otro camino para que dejes de pensar de ese modo?
–Si lo hay padre, es por eso que estoy aquí con usted, necesito que me aconseje, no es tan fácil lo que pienso hacer.
–¿De qué se trata Camilo?
–Padre, hay un hombre que me pide me vaya con él a vivir a otra ciudad
–¿Has pensado en la clase de vida que vas a llevar a su lado?
–¿Acaso será peor que la que he conocido?...
El sacerdote se da cuenta de lo razonable de la respuesta de Camilo. Aunque no aprueba su decisión, sólo acierta a decirle que es mejor marcharse con ese hombre antes que matar a su padre. Le da la bendición y le desea que le vaya bien. El joven desaparece en silencio… El sacerdote está casi seguro de que será la última visita que el joven le hace.

Solo, en aquella vacía parroquia, reflexiona que el tema de la paidofilia es un tema resbaladizo y difícil. Está de acuerdo en que el adulto que obliga a un menor a sostener relaciones sexuales, sea por la fuerza o por la amenaza, es un criminal que debe pagar sus culpas ante la ley. Sabe que esto empeora si el adulto posee un aura de guía moral, como es el caso de sacerdotes, maestros y parientes.
Pero Camilo sacerdote sabe que la sexualidad infantil y sobre todo la adolescente, existe. Es un hecho. Luego recuerda no sólo con agradecimiento, sino hasta con ternura y afecto, a aquel entrenador deportivo al que conoció en el Centro Tutelar para Menores Delincuentes, un hombre que lo ayudó a encontrar un hogar, a encontrarle un sentido a la vida y una vez más le da gracias a Dios por haberlo puesto en su camino…

martes, 28 de julio de 2009

LLueve en Santiago "Seis poemas gallegos" 1935


El gran poeta granadino, Federico García Lorca pasó por nuestro norte en uno de sus entregados viajes por la España que le traspasaba el alma, hasta doler.  Un Federico embelesado por la lluvia, que refleja amores en cristales de piedra, y que, a pesar del inevitable paso del tiempo,  se asegura de que nos salpique a nosotros también el goteo incesante de las emociones . Nos dejó una vez más la belleza hecha poesía.







Llueve en Santiago
mi dulce amor.
Camelia blanca de aire
brilla temblorosa al sol.
Llueve en Santiago
en la noche oscura.
Yerbas de plata y de sueño
cubren la nueva luna llena.
Mira la lluvia por la rúa
lamento de piedra y cristal
Mira el viento descolorido
sombra y ceniza de tu mar.
Sombra y ceniza de tu mar
Santiago, lejanía del sol.
Agua de la mañana antigua
tiembla en mi corazón.

F.G.Lorca

N´asturianu occidental





Pedro Pereira de su disco Xedré

jueves, 23 de julio de 2009

Un libro

El nombre de la rosa de Umberto Eco

No hay mejor forma de combatir nuestros miedos que a través de la risa, reírnos de ellos, hacerlos ridículos, quitarles importancia y olvidarlos. “La Poética” de Aristóteles, encarna ese sencillo consejo. Hoy en día diríamos que la risa es fuente de vida que fomenta nuestra autoestima, pero ya entonces el filósofo griego había dado con la clave. En la abadía benedictina de las montañas italianas, los monjes van muriendo misteriosamente. Son monjes especiales (protestantes, herejes, ambiguos…) algunos guardan secretos imperdonables para mentalidad y religión de la época, se alejan de la larga y oscura sombra de lo establecido y la moralidad ilógica y extremada.
Hermoso, frío y siniestro monasterio, lleno de sabiduría, escondiendo en sus entrañas una biblioteca que no tiene igual, cerrada a los ojos de los débiles, abierta sólo para los más fuertes. Guillermo de Baskerville, monje franciscano, inteligente y perspicaz utilizará todos los métodos científicos a su alcance, para resolver este misterio que está más cerca de la ceguera humana que de Dios, escandalizando a los más férreos defensores de la religión (Santa Inquisición) que consideran los asesinatos castigos divinos.
Un excelente libro que no te dejará perder un momento de atención
.

miércoles, 22 de julio de 2009

María de Magdala

María, Marian, Miriam, Mara, Magdalena.
Tantos nombres ¿para una sola mujer quizá?
Olvidada, ocultada, ignorada. Está clara su existencia allá, en tierras de Galilea, pero no así su vida, sólo en los famosos evangelios apócrifos se muestra una visión un tanto alejada de las maneras religiosas y sagradas a la que la Iglesia Católica nos tiene acostumbrados. Aparece como una mujer culta unida a un Jesús humano y mundano, que comparten sabiduría, vida y amor. ¿Es por ello que había que borrarla de la historia?
Todo son conjeturas, pero la insistencia de la Iglesia de hacer desaparecer cualquier escrito sobre su vida pública, sobre su realidad nos hace divagar en posibles alternativas, porque aunque suene muy repetitivo “la verdad os hará libres” y no se puede creer con los ojos cerrados todo lo que nos cuentan, debemos pensar por nosotros mismos, razonar, valorar y decidir con qué nos quedamos. Según el santoral hoy se celebra Santa María Magdalena, digamos “la Magdalena autorizada”, sin embargo, la imagen difuminada y hermosa (se conservan algunos retablos poco conocidos también, donde especialmente se destaca su figura) de esa otra mujer, se nos presenta insistente y prometedora haciéndonos ilusionarnos ante la imagen de un Dios sólo Hombre.

lunes, 20 de julio de 2009

El Tercer Hombre

A la Viena de la postguerra llega un joven escritor de novelas del oeste (Joseph Cotten) llamado por su amigo Harry Lime (Orson Welles), pero al ir a buscarlo se entera de que ha muerto atropellado por un coche. Apartir de entonces Carol Reed (el director) nos presenta a unos personajes extraños, de rasgos acusadores. La película tiene escenas memorables como la del portero, la aparición del niño, el encuentro con la novia de Lime (Alida Valli) que es detenida por llevar un pasaporte falso, contiene elementos entre tiernos y trágicos. Reed juega con el humor al presentarnos en una plaza una gran sombra, la de un hombre que vende globos…¿Es Harry Lime disfrazado? Los encuentros del escritor Holly en la casa del doctor y la suya, los bares, tienen un clima opresivo. Es un filme de suspense romántico estilísticamente perfecto, que se desenvuelve en un marco agobiante en el que todo parece posible. Orson Welles está presente sin aparecer, desde la primera imagen.
Una excelente película en blanco y negro que cumple sesenta años. Música inolvidable de Anton Karas. Basada en una novela de Graham Greene. Qué más se puede pedir.

miércoles, 15 de julio de 2009

Dónde

¿Dónde estás?
¿Por qué no te encuentro
al otro lado de este espejo,
que no perdona?
Sabes que hoy no hay cielo
ni latidos bajo esta carcasa
que es mi pecho.
Me pregunto dónde
encontrarán tus manos refugio,
dónde palabras dulces tu boca.
Somos distancia sin luz,
calor que se consume grosero
sin nada bello
que plasmar en nuestras pieles
que se vuelven frágiles tejidos grises,
se rompen, se hieren.
Dónde estarás ahora
que necesitaba de ti,
todo.

M Clan- Inmigrante

Hoy encontré todas las ventanas rotas.......

jueves, 9 de julio de 2009

Una noche para recordar

4 de Julio de 2009, Plaza de toros de Gijón
Enrique Bunbury - Me Calaste Hondo

Me calaste hondo
Y ahora me dueles...
Si todo lo que nace
Perece del mismo modo
Un momento se va
Y no vuelve a pasar
Y decían qué bonito
Era vernos pasear
Queriéndonos infinito
Pensaban siempre será igual
Cómo lo permitimos..
Qué es lo que hicimos tan mal
Fue este orgullo desgraciado
Que no supimos tragar
Y engáñame un poco al menos
Dí que me quieres aún más
Que durante todo este tiempo
Lo has pasado fatal
Que ninguno de esos... idiotas
Te supieron hacer reir
Y que lo único que te importa...
Es este pobre infeliz
Me calaste hondo...
Y el día que yo me muera
Y moriré mucho antes que tú
Sólo quiero que una pena
Se llore frente a mi ataúd
Que esta herida en mi alma
No llegó a cicatrizar
Y estará desesperada
Hasta que te vea llegar
Me calaste hondo...
Un momento se va y no vuelve a pasar
Un momento se va.....
http://mas.lne.es/fotos/galeria.php?foto=107020

El secreto mejor guardado

Un lugar en el suroccidente de Asturias.
Bosques, montañas, naturaleza en estado puro y una sola necesidad, el reconocimiento por parte de sus habitantes.
Belleza y ETERNA MELANCOLÍA DE INVIERNOS DE FRÍO, caldeados al son de las cocinas de carbón.
Así es el Concejo de Degaña.
http://degania.org/

miércoles, 8 de julio de 2009

Gijón CULTURA

http://www.semananegra.org/historia.html

Poemas libres

Girapoema2009
http://girapoema2.blogspot.com/
Página 129
Mi Poema titulado "Rabia"

Sin nada

Mala suerte
no he podido encontrarte,
silencio encontré en tu lugar.
La sonrisa se quedó huérfana
deseando ser tuya en un segundo
rozarte la piel queriendo buscarte
sorprenderte, provocarte
enviarte un deseo oculto
y mirarte diréctamente.
Hoy no será un placer
hacer de las ilusiones realidades.

jueves, 2 de julio de 2009

Veo, Veo

Veo desde mi ventana como la montaña va desapareciendo. El verde intenso deja paso a los ocres y marrones de la tierra removida. Veo como se levantan polvaredas espesas al paso de los enormes camiones, a veces en la noche sus faros iluminan el cielo y dan a la oscuridad un aspecto sobrenatural que me recuerda una película de terror. Lo mismo me suele suceder con los espectaculares molinos de viento de los parques eólicos, que recorren nuestra piel de toro. Sí todos en línea, como a la defensiva, amenazantes, rompiendo el aire, esperando que nos acerquemos para dejarnos boquiabiertos. No puedo sino recordar el libro “La guerra de los mundos”, con sus cilindros brillantes, caídos sobre la tierra, con su marciano en el interior…
Veo desde mi ventana como la mina de exterior se va comiendo los bosques, la vegetación, el paisaje bello de mi infancia y me deja la sensación de hueco y vacío. Veo como los hombres, los mineros, van desapareciendo, dejando el puesto a la maquinaria que todo lo puede, por que lo que prima es la ganancia.
Los mineros de la mina de interior son ya piezas de museo, la experiencia dejó paso a la juventud desilusionada que se aferra a lo único que tenemos. La mina nos lo dio todo, pero también nos negó la capacidad de buscar otras salidas para nuestras vidas y ahora seguimos igual, avanzando sin avanzar, produciendo sin producir, ganando sin ganar un futuro. La mina que vio mi abuelo, la mina que vio mi padre, ya no es la misma mina, de las penurias pasamos al bienestar, pero perdimos la fuerza y la lucha, para bajar la cabeza y callar.
Callaremos y diremos resignados que esos son los efectos colaterales que conlleva el desarrollo, lo malo es que yo (espectadora de lujo, sentada en primera fila) pienso, no puedo evitarlo, que el desarrollo implica mucho más y aquí se quedo por el camino. El viejo camino hacia la mina ahora esta cubierto de nada, de olvido, el que iba hacia “La Casona”, hacia “El Mangueiro”, físicamente desaparecerá bajo escombreras al igual que los prados donde tanto trabajaba la gente del pueblo. Son todo imágenes del pasado, porque las imágenes de mi presente se reducen al tráfico incansable de camiones que siembran mis cristales de motas de carbón, que siembran las aceras, los bancos donde luego nos sentaremos para pensar y no decirlo en alto, que dejan su huella en la ropa que se seca la sol de cualquier tarde de verano. Carbón que va hacia la térmica, carbón que va hacia el puerto en busca del mar. Carbón que dará calor a mi casa este invierno encendiendo la caldera, mientras veo como la montaña es ya un recuerdo .Este pueblo desordenado, de gentes venidas de un sitio y otro.